Los extremófilos son organismos aventureros que prosperan en donde otros microbios no resistirían. Esos lugares son agujeros de agua en ebullición en el fondo marino, lagos congelados de la Antártida o vertederos de desechos tóxicos. La vida extraterrestre podría ser similar a estos microorganismos. Al menos una de las variantes de la vida microbiana extraterrestre. Las dos posibles ubicaciones mencionadas, Titán y Europa, son muy prometedoras. No sería conveniente gastar millones de dólares al azar, mandando sondas indiscriminadamente, sino planificando este tipo de eventos exobiológicos más probables. Europa, una de las cuatro lunas principales de Júpiter, es la favorita de los exobiólogos. Aunque no posee tierra, tiene un enorme océano congelado en toda su superficie. Aunque debajo, en las profundidades, a varias decenas de kilómetros, posiblemente se calienta el agua a causa de las fuerzas de marea con el planeta Júpiter.
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