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  • hace 12 años
Este invento paleolítico se originó con el mismo fin que el utensilio actual: confeccionar ropa, calzado o gorros. Mediante surcos paralelos hechos con un buril se extraían del hueso finas varillas que después se perforaban y pulían con una piedra para fabricar agujas. Las más pequeñas, de apenas dos milímetros de diámetro y con su correspondiente ojo, son una prueba de la suavidad con que curtían las pieles para fabricar vestidos y de la finura de los hilos, quizá de tendón.

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