Durante el ejercicio intenso, cuando hay demasiada demanda de energía, el lactato se produce más rápidamente que la capacidad de los tejidos para eliminarlo y la concentración de lactato comienza a aumentar. Es un proceso benéfico, porque la regeneración de NAD+ asegura que la producción de energía continúe y así también el ejercicio. Al contrario de lo que mucha gente cree, el incremento de la cantidad de lactato no es causante directo de la acidosis ni es responsable de las agujetas. Esto se debe en primer lugar a que el ácido láctico no es capaz de liberar el catión hidrógeno, y en segundo lugar a que el lactato (ácido láctico) no se encuentra en estado ácido sino en su forma base como lactato.
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