Henry, de 94 años, aparece tranquilo sentado en su silla, sin que nada ni nadie de su alrededor pueda sacarle de su mundo. Una demencia severa le había dejado prácticamente insensible a lo que ocurría en su vida... hasta que 'Minnie the Moocher' y otros éxitos de Cab Calloway empezaron a sonar en sus auriculares. Para sopresa de sus cuidadores, Henry se marcó un solo de su canción favorita y comenzó a interactuar con las personas de su alrededor. Henry es uno de los ancianos que han participado en el proyecto de Dan Cohen, un trabajador social de Long Island (EEUU) que un buen día descubrió el efecto que tenía la música de juventud en los pacientes con demencia senil y Alzheimer avanzado. "Era como si de repente despertaran y, lo mejor, que los efectos duran después de quitarles los cascos", explica el propio Cohen en 'Alive Inside', el documental que ha realizado para explicar esta iniciativa y que se estrenará este otoño en EEUU.
Comentarios