En la Edad Barroca se dieron dos pasos fundamentales en la evolución del estudio de las alteraciones anatómicas en la enfermedad, que se había iniciado a fines de la Edad Media (1504) con el libro de Benivieni y había continuado con otros esfuerzos, entre los que sobresale el Sepulchretum de Boneto, publicado ya en pleno Renacimiento (1679). Lo que empezó como una búsqueda de la naturaleza de la enfermedad se transformó, en poco más de 150 años, en la investigación del sitio anatómico alterado; en otras palabras, la pregunta medieval "¿qué es la enfermedad?" se sustituyó por la pregunta posrenacentista "¿en dónde está la enfermedad?". Este cambio en el objetivo del interés médico en el estudio de las enfermedades representa una verdadera metamorfosis conceptual; ya no se trata de documentar una teoría sino de establecer un hecho anatómico. Ésta fue la contribución inmortal a la medicina de Giovanni Battista Morgagni (1682-1771) y de Marie François Xavier Bichat (1771-1802)
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