El mapa creado mediante la recolección de imágenes satelitales, destaca principalmente las anomalías gravitacionales, es decir, los puntos donde existe una menor o una mayor atracción gravitatoria. A través del estudio de estas anomalías, los científicos esperan comprender en mayor profundidad el movimiento de los océanos y cómo estos influyen en el cambio climático. Para crear este mapa los investigadores enviaron a una misión compuesta por dos sondas espaciales, conocida bajo el nombre de Recuperación Gravitacional y Experimento Climático (GRACE por sus siglas en inglés). Mientras una de las naves recoge información sobre los distintos campos gravitacionales, la segunda la sigue a una distancia de 220 kilómetros para medir los cambios que se producen en el espacio existente entre los campos desiguales, en su más mínimo detalle.
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