Treinta mujeres de la cárcel de Albolote viven con sus hijos pese a estar privadas de libertad. Aproximadamente veinticinco de ellas están en el módulo 10. Además, cuatro de estas treinta presas cumplen en régimen abierto la última parte de sus condenas en una “unidad dependiente”, una casa situada en un pueblo del área metropolitana.Las que están en el recinto penitenciario de Albolote tienen consigo a sus hijos de hasta tres años. Hasta esa edad, se prima en los niños el vínculo materno sobre la desventaja que significa que estén en prisión. “Es mucho más beneficioso ese vínculo”, señala Francisco del Pozo, responsable del programa en Granada. El contexto perjudicial que significa estar privado de libertad no es tan importante para los pequeños como que el hecho de que estén en contacto permanente con sus madres, sobre todo en los primeros meses de vida, cuando están en periodo de lactancia.