El perfil de los agresores sexuales no suele diferir mucho del de los delincuentes violentos en general.
En España, un estudio de Aragonés de la Cruz (1998) ha investigado y descrito los perfiles de una muestra de 78 agresores sexuales adolescentes, caracterizándolos como: sujetos impulsivos,
con bajo autoconcepto, poca tolerancia a la frustración, que menosprecian la figura femenina, con retraso en su desarrollo madurativo y carencias afectivas, muy influenciables, con rasgos de agresividad física y verbal, carencias normativas y de sentimientos de culpa, con dificultades para el aprendizaje y, en un
porcentaje significativo, con alguna problemática clínica. Muchos suelen pertenecer a familias con problemas de afecto y violencia entre los miembros, y en que el modelo educativo ha sido de gran
permisividad y falta de control. El programa de control de la agresión sexual (SAC, del inglés) realiza una intervención psicológica sobre el agresor sexual.
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