Los Mosuo han vivido de generación en generación en un pintoresco lugar situado en la frontera de las provincias suroccidentales chinas de Yunnan y Sichuan. Se trata de una de las pocas comunidades existentes en el mundo en las que pervive el matriarcado. Los Mosuo se organizan en familias, pero no se casan. La organización social y familiar de esta comunidad es un caso legado por la historia, muy raro y bastante valioso. La convivencia de varias generaciones es un hecho muy usual entre los Mosuo. Miembros de una generación incluyen las madres y los tíos de los de la siguiente generación. Dada su amplia conciencia de imparcialidad, las madres constituyen una poderosa fuerza de cohesión. Los miembros familiares trabajan según su capacidad y los bienes se distribuyen de acuerdo con las necesidades de cada cual. A los 13 años ya pueden participar en las actividades sociales y buscar amigos del otro sexo. Llaman "axia" a sus compañeros sexuales o amantes.