00:00Entre los martines pescadores, el macho que llega con un pez en el pico para ganarse a su pareja
00:05repite una escena que cualquiera reconoce. La conducta tiene un nombre, alimentación de cortejo,
00:11y se ha estudiado desde los trabajos de Nico Timbergen sobre aves marinas hasta las investigaciones
00:17posteriores sobre charranes y martines pescadores. El pescado funciona como una prueba de que el
00:22macho es un buen cazador y buen proveedor, y la hembra lo evalúa antes de aceptarlo. Cuando ella
00:28se corre por la rama y le da la espalda, está ejerciendo el poder de la elección, que la
00:32teoría de la selección sexual, desarrollada por Darwin y sistematizada por autores como
00:37Malte Anderson, le atribuyen a las hembras. Decide cuándo la oferta vale la pena y cuándo todavía
00:44no. Es la misma escena de la pareja humana que se pelea, donde una llega con un detalle,
00:49un regalo o una sonrisa, esperando ser perdonado, y el otro se aleja, porque todavía no está
00:55listo para aceptar. La reconciliación también tiene una larga base científica. Desde los
01:00estudios de Franz de Waal, con chimpancés en los años 70, y los trabajos posteriores de
01:06Filippo Aureli y otros investigadores, se ha documentado que los animales sociales, como
01:11primates, lobos y delfines, buscan reparar el vínculo después de un conflicto con gestos de
01:16acercamiento y apaciguamiento. A veces el otro lo acepta de inmediato, y a veces lo rechaza hasta
01:22que la tensión baja. Los humanos hacemos exactamente lo mismo. Nos acercamos, ofrecemos algo, insistimos
01:29con ternura, y la respuesta depende si la otra persona ya está dispuesta a recibirlo.
01:33Mirando al Martín Pescador, que insiste con su pez mientras ella lo ignora, es difícil
01:38no ver reflejadas nuestras propias reconciliaciones, con sus rechazos, sus segundos intentos, y esa
01:44paciencia necesaria para volver a conquistar a quien amamos.