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  • hace 2 minutos
Transcripción
00:01Cercedilla tiene una huésped de honor. Carmen Laforet pasa temporadas en una casita,
00:07en la que recibe los fines de semana la visita de sus hijos. Al parecer, la escritora prioriza
00:15sus obligaciones literarias, o debe hacerlo. Al fin y al cabo, La insolación es supuestamente
00:21el primer libro de una trilogía, y su editor espera el segundo con desesperación. Pero
00:29la señora Laforet parece no tener prisa, ni por volver con su familia, ni por acabar el libro.
00:44Eso que me dice de escribir desde y sobre el gineseo, es terriblemente ambicioso, y realmente
00:53no se ha hecho nunca. Porque hasta nuestra querida Teresa de Jesús, cuando escribe sus
01:04confesiones y sus moradas, lo hace pensando en sus confesores, varones a quienes hay que
01:11obedecer y contentar. Usted es la primera mujer que escribe sin tratar de imitarnos ni de disfrazarse
01:22de gran hombre.
01:35Las pobres escritoras no hemos contado nunca la verdad, aunque queramos. La literatura la inventó
01:44el varón y seguimos empleando el mismo enfoque para las cosas. ¿Verdad que está de acuerdo
01:52en que lo verdaderamente femenino en la situación humana, las mujeres no lo hemos dicho?
02:00Y cuando lo hemos intentado, ha sido con un lenguaje prestado, que resultaba falso, por muy sinceras
02:09que quisiéramos ser.