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  • hace 6 minutos

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00:00Buenos días, me perdonarán que a nuestro protagonista de hoy lo llame simplemente
00:03Saito y que le reconozca que los menores de 40 años están obligados a no guardar un
00:08recuerdo del bar Niágara donde reinaba Saito, que se convirtió así en uno de los protagonistas
00:14fundamentales de la vida palmesana. Y aunque Saito se merece este recuerdo por sí solo,
00:18también me empuja el eco que ha seguido a su muerte inesperada. Desde el pasado sábado
00:22el asunto de la vida mallorquina que me ha conllevado más mensajes es Saito. Su desaparición
00:27nos ha conmocionado porque definía a la Mallorca que dábamos por sentada y que también ha
00:31desaparecido. De hecho Saito muere en Zamora 22 años después de la desaparición forzosa
00:36de otra institución palmesana porque el Niágara era más importante que la mayoría de consellerías.
00:42Saito era irónico, punzante, siempre optimista, feliz y empeñado en que esa felicidad fuera
00:48compartida por todas las personas a su alrededor. Junto a su hermana Enriqueta convirtió a un
00:53bar en un epicentro de la vida palmesana por lo que ahora muere un pedazo de Mallorca. Una de las
00:58mujeres que mejor lo conoció me traslada el mensaje para reaccionar a la desaparición del
01:03barman. Donde quiera que esté, Saito nos pide que nos riamos. Con él y por siempre con una deuda impagable.

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