00:02Tiene 89 años y es bisnieta de esclavos. María José Vieira da Silva acudió a votar en la segunda
00:09vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, convencida de su obligación ciudadana,
00:14aunque la legislación ya no la obliga a participar en los comicios. Vestida con una camiseta rosa
00:19del Flamengo, María José salió temprano de su casa acompañada por su sobrina Keila Fonseca,
00:23debido a las dificultades que tiene para caminar. Sin embargo, fue de las primeras en llegar al
00:28colegio Nuestra Señora Auxiliadora en Manaos, la principal ciudad de la Amazonía brasileña.
00:33Allí ejerció su voto sin tumultos y con tranquilidad en medio de la humedad que se
00:37condensa con el calor típico de la zona selvática. Soy ciudadana brasileña y mientras esté viva y
00:45pueda andar, voy a votar. María José y su sobrina hacen parte de la Coordinación Nacional de Articulación
00:52de las Comunidades Negras Quilombolas, que agrupa a descendientes de personas esclavizadas que
00:57conservaron tradiciones y formas de organización propias. Cerca de 158 millones de personas fueron
01:03convocadas a votar en Brasil, donde el sufragio para mayores de 70 años es opcional. Sin embargo,
01:08María José participó de estos comicios en los que se define quién será el jefe de Estado por
01:12los próximos cuatro años, si el actual presidente Luis Inacio Lula da Silva, que aspira a un cuarto
01:18mandato no consecutivo, o el opositor Flavio Bolsonaro, que busca que la ultraderecha vuelva al poder.
01:27Música
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