El asalto de ocho kilos de oro en la Costa Verde no solo evidencia un golpe planificado, sino también una serie de irregularidades desde su origen en Miraflores, con un traslado sin documentación y sin un dueño identificado. Una investigación de La República, a cargo de la periodista Doris Aguirre, revela vínculos con empresarios mineros que no han reclamado el cargamento, mientras la Policía no descarta un origen ilegal del mineral o incluso una posible simulación de robo.