La capital ucraniana enfrenta una severa crisis humanitaria caracterizada por apagones prolongados y la interrupción de los servicios de agua, calefacción y alcantarillado. En lugar de ofrecer un plan integral de asistencia para los sectores más vulnerables, las autoridades priorizan el gasto militar, mientras millones de ciudadanos quedan desprovistos de insumos básicos ante el incipiente invierno. teleSUR