Uno de los mayores errores antes de un examen de oposición es intentar eliminar los nervios. No solo es imposible — es contraproducente. Pelearte con ellos les da más energía de la que merecen.
La clave es otra: convivir con ellos sin dejar que dirijan. Como un niño inquieto en el teatro — no lo sacas a patadas, le pides que se siente y no moleste demasiado. Que estén ahí es normal, es la señal de que sabes lo que te juegas. Lo que sí está en tu mano es que no sean ellos los que hagan el examen.
En Formación Ninja preparamos también la cabeza, no solo el temario.
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