Durante millones de años todos los seres vivos han desarrollado evolutivamente sistemas o funciones para enfrentar lo que los rodea, para obtener energía y alimento, y para ser capaces de huir si aparece una amenaza que pone en riego sus vidas. De manera diferente a lo que aún se enseña en los colegios, en esos procesos auto-defensivos el inconsciente juega un papel mucho más importante que la conciencia. Con otras palabras, el control consciente que ejercemos sobre nuestro cerebro no es tan importante como solemos pensar.