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  • hace 6 minutos
Las elecciones generales celebradas el pasado domingo en Suecia han dejado un escenario político sumamente ajustado y pendiente del recuento definitivo de los votos. Con más del 90% de los distritos contabilizados, el bloque opositor de centroizquierda liderado por la candidatura de la socialdemócrata Magdalena Andersson encabeza el escrutinio con una ventaja de tres escaños sobre la coalición conservadora del primer ministro saliente, Ulf Kristersson. En concreto, la alianza progresista obtendría 176 diputados frente a los 173 del bloque de derechas en un Parlamento compuesto por 349 escaños, situándose justo por encima del umbral de la mayoría absoluta fijado en 175 parlamentarios.Ante estos resultados provisionales, Andersson ha declarado ante sus seguidores: "Por el momento, estamos a la cabeza. Y si esto se confirma, entonces Suecia tendrá un nuevo gobierno". No obstante, la extrema igualdad en las urnas impide proclamar oficialmente a un ganador definitivo hasta dentro de varios días, cuando las administraciones provinciales completen el recuento definitivo e incorporen las papeletas anticipadas y el voto emitido desde el extranjero.Una de las principales sorpresas de la cita electoral en la nación nórdica de 10,6 millones de habitantes ha sido el retroceso de la formación de extrema derecha Demócratas de Suecia, que pierde once diputados y cede la segunda posición al Partido Moderado de Kristersson. Los ultras caen hasta el 17,6% de los sufragios, sufriendo su primer descenso electoral desde su entrada en el Parlamento en el año 2010. Por su parte, el Partido Socialdemócrata se mantiene como la primera fuerza del país con el 28,1% de los votos —o el 28% según otros recuentos—, aunque registra su resultado más bajo en más de un siglo.Los Moderados alcanzan el 19,9% de los apoyos, mientras que la mayor subida del bloque de izquierdas corresponde al Partido de la Izquierda, acompañado de avances del Partido Verde y de los Liberales, estos últimos con un 5,4% que les permite superar el umbral parlamentario del 4%. A pesar de la ventaja del centroizquierda, Kristersson ha afirmado a sus seguidores: "La cuestión de quién gobernará Suecia en los próximos años continúa abierta". El primer ministro saliente sostiene que las profundas diferencias sobre impuestos y energía entre los partidos progresistas podrían dificultar la formación de un Ejecutivo operativo.La campaña electoral se ha caracterizado por un electorado que ha votado pensando en mayor medida en la economía que en la inmigración. Sin embargo, la huella legislativa del programa antiinmigración impulsado por los sectores ultras durante los cuatro años de Gobierno conservador se mantendrá en la política sueca. Incluso el Partido Socialdemócrata y otros sectores de la oposición han girado hacia posiciones más duras en inmigración y seguridad, asumiendo parte de las propuestas restrictivas contra los extranjeros.Magdalena Andersson, quien se convirtió en la primera mujer en ser primera ministra de Suecia entre 2021 y 2022, defiende mantener una política migratoria restrictiva y reforzar la lucha policial, rechazando al mismo tiempo las expulsiones de jóvenes integrados. La líder socialdemócrata afronta ahora la tarea de negociar un programa común con los verdes, el Centro liberal y el Partido de la Izquierda para consolidar una mayoría de gobierno. 

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00:30Varje röst som har lämnats, den ska räknas.
00:34Men mitt besked är tydligt.
00:36Vi socialdemokrater, vi kommer alltid stå redo att ta ansvar för resultatet.
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