Si ahora mismo odias la legislación, es normal. A mí me pasó lo mismo: al principio la llevaba fatal… y al final terminó siendo de lo que más me gustaba. ¿Por qué? Porque cuando empiezas a sacar buenos test te das cuenta de algo clave: en legislación las preguntas suelen ser muy parecidas. Repiten estructuras, repiten trampas y preguntan mucho “dato literal”. Y eso, bien trabajado, se vuelve predecible.
Ahí cambia tu forma de estudiar: ya no es “memorizar por memorizar”, es entender cómo te va a preguntar el tribunal. En cuanto controlas el formato, la legislación se vuelve una parte relativamente “fácil” de atacar: lees, maquetas, haces test y ajustas. En cambio, en temas específicos puede haber más variación: si en el tribunal hay alguien muy fino en un tema concreto, te pueden retorcer más la pregunta y no ser tan literal.
Así que consejo directo: no metas la legislación “debajo del sofá”. Avanza, dale vueltas, trabájala con constancia y verás cómo el rechazo se convierte en control. ¿Tú ahora mismo con la legislación estás en fase “la odio” o ya notas que empiezas a pillarle el patrón a los test?
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