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  • hace 7 semanas
La novia enmascarada 3

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Diversión
Transcripción
00:00:00El mayordomo del marqués, don Alfonso, apareció junto a Eduardo en la puerta principal.
00:00:06Permaneció de pie con las manos a la espalda, mirando a Teresa irse en el carruaje.
00:00:12¿Debería mandar a preparar un regalo para su prometida, señor?
00:00:15¿O no será necesario?
00:00:18Prepáralo para mañana por la mañana.
00:00:21Visitaremos la hacienda Alarcón.
00:00:23Dijo el marqués, entrando a su casa nuevamente una vez que el carruaje casi había salido de su propiedad.
00:00:32Asegúrate de que nadie mencione haberla visto aquí antes de entonces.
00:00:37Por supuesto.
00:00:39Aseguró el mayordomo antes de cerrar la puerta.
00:00:44¿Desea que gestione los obsequios para su familia, señor?
00:00:48Sí, cigarros de mi reserva especial para el padre.
00:00:53Alguna joya para la madre y la hermana y para Teresa.
00:00:57Lienzos y mucha, mucha pintura.
00:01:01Necesito que retiren algunos cuadros.
00:01:03Compraré nuevos de Teresa para reemplazarlos.
00:01:07Además, hay que sacar algunas de mis pertenencias de mi habitación para que ella tenga espacio para las suyas.
00:01:15¿Van a compartir dormitorio?
00:01:18¡Exclamó Alfonso!
00:01:20Será mi esposa.
00:01:22¿Por qué te resulta tan sorprendente?
00:01:25Además, ¿no fuiste tú quien me enseñó a seguir las convenciones sociales?
00:01:30Le preguntó Eduardo con una sonrisa traviesa.
00:01:35¿Jóven amo?
00:01:36No conozco ninguna convención social que mencione algo así.
00:01:41¿Acaso la joven aceptó dormir con usted?
00:01:45Espero que al menos se lo haya mencionado antes de hacer un trato de esa naturaleza.
00:01:51No, lo mencioné al final, justo antes de comentarle que será la madre de mis hijos.
00:01:57Continuó Eduardo mientras regresaba a su estudio.
00:02:02¡Hijos!
00:02:04Alfonso se agarró el pecho, incapaz de manejar la información.
00:02:09Eduardo se detuvo un momento para entretenerse con la conmoción de su mayordomo.
00:02:14¡Eres demasiado dramático, Alfonso!
00:02:18Tengo trabajo que hacer.
00:02:20Si aparece alguien más, ocúpate de él.
00:02:23Mejor ya no me hagas más preguntas o terminarás estresando tu corazón y provocándote un infarto.
00:02:30¿Acaso deseas morir, Alfonso?
00:02:33No, joven amo.
00:02:34Deseo conocer a esos hijos de los que habla.
00:02:38Me pondré manos a la obra ahora mismo.
00:02:41Bien, esto será divertido.
00:02:45Mientras tanto, Teresa volvía en su carruaje a casa, asimilando la situación tras alejarse del marqués, cuando por fin pudo
00:02:55respirar con normalidad.
00:02:57Incluso se pellizcó para asegurarse de que aquello no era un sueño.
00:03:03No puedo creerlo.
00:03:06Voy a casarme con el marqués de Monterrico.
00:03:09Murmuró.
00:03:10No, jamás habría imaginado que su repentina propuesta resultaría en algo así.
00:03:16¿Quién habría pensado que con solo pedírselo, él aceptaría?
00:03:21Estoy a punto de dejar todo esto atrás.
00:03:25Pensó, hoy sería su último día con su familia.
00:03:29Una vez que Eduardo llegara mañana, ni su hermana ni su madrastra podrían interponerse en su camino.
00:03:37Podrían enfurecerse porque ella, y no Carolina, era la prometida del marqués, pero no tendrían el poder de hacerle daño.
00:03:48Sería la esposa de Eduardo de Mendoza, un hombre al que nadie se atrevería a desafiar.
00:03:56Me pregunto qué diría mi padre.
00:03:59¿Mostrará al fin algún interés en mí?
00:04:02Se preguntó apoyando la cabeza contra la pared mientras imaginaba el día siguiente.
00:04:09Quizá intente convencer al marqués de que se case con Carolina.
00:04:13Será un caos.
00:04:14Pensó, cerró los ojos, y se permitió disfrutar de la paz, aunque fuera por un instante.
00:04:23Cuando el carruaje llegó a su casa, no se sorprendió al ver una conocida figura esperando junto a la puerta
00:04:29con los brazos cruzados.
00:04:32Su padre sabía que a su esposa no le agradaría que hubiera salido.
00:04:37Y Teresa se aseguró de marcharse antes de que Catalina pudiera impedirlo.
00:04:43Teresa abrió la puerta del carruaje ella misma, ya que todos tenían miedo de acercarse demasiado a ella.
00:04:51Mantuvo la cabeza agachada para no mirar a Catalina mientras se dirigía a la entrada de su casa.
00:04:58Buenos días, Catalina.
00:05:00Saludó Teresa.
00:05:02Tu padre debe haber perdido la cabeza al permitirte salir de casa.
00:05:07¿Acaso los dos desean seguir deshonrando a esta familia?
00:05:11¿Qué dirían los demás si supieran que andas recorriendo la ciudad?
00:05:15No he salido del carruaje, madre.
00:05:19No me llames así.
00:05:21¿Cuántas veces tengo que repetirte que no soy tu madre?
00:05:24La tuya huyó y te dejó aquí para que te criara tu padre.
00:05:28Tú sabes que yo no pienso hacer el trabajo por ella.
00:05:32Ya estorbas demasiado en silencio como para que se te ocurra abrir la boca.
00:05:38Teresa no respondió.
00:05:40Después de todo, su madrastra no quería que abriera la boca.
00:05:45¿Acaso no entiendes los problemas que nos causas, Teresa?
00:05:49Arriesgas nuestra reputación al dirigirte a tus superiores.
00:05:54No vuelvas a pedir salir nunca más o me encargaré de que no vuelvas a salir de tu habitación.
00:06:01Solo verte me enfurece.
00:06:03¿Por qué no puedes seguir el ejemplo de tu madre y desaparecer?
00:06:08Lo lamento.
00:06:09Lo intentaré.
00:06:11Sí, hazlo.
00:06:12Vuelve a tu habitación.
00:06:14El solo verte a ti y a tu estúpida máscara arruinan mi día.
00:06:19Espero que hayas disfrutado tu pequeña salida.
00:06:22Porque no volverá a ocurrir.
00:06:25Habla como si no fueran ellos la razón por la que llevo esta máscara.
00:06:30Pensó en silencio.
00:06:31Una de las cosas que más odiaba a Teresa era tener que fingir sumisión ante su familia.
00:06:38Había aprendido que lo mejor era aparentar debilidad y soportar las críticas en silencio.
00:06:45Pero reprimir su verdadero yo le resultaba agotador.
00:06:50De hecho, le resultaba incluso más agotador que llevar aquella máscara día tras día.
00:06:56Lo segundo que más detestaba era la insistencia de Catalina en mencionar la huida de su madre.
00:07:03Repetía la misma historia una y otra vez, como si fuera la única verdad.
00:07:08Pero Teresa sabía que solo decía lo que su esposo quería que creyera.
00:07:13Todo esto acabará pronto, murmuró para darse fuerza mientras cruzaba el umbral de la casa.
00:07:21El tiempo parecía avanzar con una lentitud insoportable, ahora que deseaba que el día siguiente llegara cuanto antes.
00:07:33Demasiadas cosas podían ocurrir antes de la visita de Eduardo.
00:07:38Permanecer fuera de la vista de su familia era su mejor estrategia para evitar más conflictos.
00:07:45Eduardo ya había castigado a alguien por herirla antes.
00:07:48Pero ella no quería involucrarlo en sus problemas.
00:07:52Sabía que él podría hacer pagar a Carolina por sus acciones.
00:07:57Pero no deseaba que eso sucediera.
00:08:00Teresa solo quería concederle a su familia el futuro con el que tanto habían soñado.
00:08:05Una vida sin ella.
00:08:08Incluir a Eduardo en su historia solo traería complicaciones.
00:08:12Lo mejor era cortar los lazos en paz.
00:08:15Sin resentimientos.
00:08:16Se apresuró hacia su habitación para evitar cualquier posible problema.
00:08:23Pero al llegar, se detuvo en seco.
00:08:27La puerta estaba entreabierta.
00:08:30Como si alguien estuviera dentro.
00:08:32¿Qué?
00:08:33No puede ser.
00:08:35Murmuró antes de entrar y toparse con una espantosa escena.
00:08:40Carolina.
00:08:42Oh, ¿ya volviste?
00:08:44¿Qué?
00:08:44Justo a tiempo para ver algo divertido.
00:08:47Mi madre me dijo que no podemos tener mascotas.
00:08:50Así que imagina mi sorpresa al encontrar este pequeño intruso.
00:08:57Hermana, yo me haré cargo de él.
00:08:59No lo lastimes, por favor.
00:09:02Esto es tu culpa.
00:09:05Padre está molesto conmigo por lo que pasó esta mañana.
00:09:09Tienes que aprender la lección, hermana.
00:09:13Advirtió Carolina antes de soltar a la criatura por la ventana frente al asombro de Teresa,
00:09:19que no podía creer tanta crueldad.
00:09:22No.
00:09:26¿Lo ves?
00:09:27Ese es el precio por...
00:09:29¡Oye!
00:09:31Gritó Carolina al ver cómo Teresa salió corriendo por la puerta en lugar de escucharla.
00:09:39Teresa no tenía tiempo de oír a su hermana.
00:09:42Tenía que ver al gatito.
00:09:43Salvarlo antes de que fuera demasiado tarde.
00:09:50Teresa salió corriendo de su habitación a toda velocidad para ver a su gatito,
00:09:55luego de que Carolina lo arrojara por la ventana.
00:09:59Por favor, que esté bien.
00:10:02Repetía Teresa en su mente una y otra vez.
00:10:05Hoy Carolina había caído en lo más bajo al lastimar a un animal tan pequeño,
00:10:11solo por una conversación de su hermana con el marqués de Monterrico.
00:10:15Pero nadie le creería a Teresa si dijera lo que su hermana había hecho por celos.
00:10:22Simplemente se enfocarían en el hecho de que estaba escondiendo un gato
00:10:26cuando Catalina se lo había prohibido.
00:10:30¿Por qué está corriendo así?
00:10:33Preguntó una de las criadas al verla.
00:10:37Teresa ignoró los murmullos de las mujeres de servicio mientras pasaba junto a ellas.
00:10:42Se suponía que hoy era su último día.
00:10:45Luego ella y el gatito se irían a vivir con el marqués.
00:10:50¿Por qué las cosas ya estaban saliendo mal?
00:10:55—¿No?
00:10:57Susurró Teresa con los ojos llenos de lágrimas al encontrar al gatito temblando bajo el árbol
00:11:03contra el que Carolina lo había arrojado.
00:11:07Era tan pequeño.
00:11:08Ella sabía que no podría sobrevivir a esto, pero aún tenía esperanzas.
00:11:14Se arrodilló para intentar ayudar al pequeño animal.
00:11:18—Gatito, estoy aquí.
00:11:21Sus ojos se llenaron de agua al escuchar al gato llorar y estremecerse de dolor.
00:11:27—¿Qué hago?
00:11:29Se preguntó en voz alta.
00:11:32—No quiero hacerte más daño.
00:11:35Todo esto es mi culpa.
00:11:37Debería haberte escondido mejor o haberte llevado conmigo.
00:11:41—Tenemos que llevarte con alguien que pueda ayudarte —dijo con suavidad mientras recogía
00:11:48al gatito en sus manos.
00:11:50Tenía que haber alguien que pudiera ayudarla.
00:11:54Su padre debía pagar a alguien para que lo atendiera.
00:11:58Después de todo, esto era culpa de Carolina.
00:12:01Teresa entró apresurada en busca de su padre.
00:12:05—Resiste, gatito.
00:12:07Te voy a ayudar.
00:12:09—¿Has visto a mi padre?
00:12:11Preguntó a una criada qué pasaba, pero la joven apartó la mirada y se negó a responderle.
00:12:17—¿Dónde está?
00:12:19Gritó con frustración.
00:12:21La criada se estremeció sorprendida por la voz fuerte de Teresa.
00:12:25—No está aquí.
00:12:27El conde ha salido.
00:12:28—¿Por qué le gritas a mi sirvienta?
00:12:31¿Perdiste la cabeza después de tu viaje?
00:12:35Catalina había escuchado el alboroto mientras iba en la dirección opuesta.
00:12:39—¿Qué es esa cosa que tienes en la mano, Teresa?
00:12:42Deje bien claro que no quiero mascotas en esta casa.
00:12:46—Arregla esto —dijo Teresa mostrándole el gatito.
00:12:50Carolina lo tiró por mi ventana.
00:12:52Necesita que lo vea un médico.
00:12:54Y luego le encontraré un nuevo dueño.
00:12:56—¿Quieres que crea que mi hija hizo esto?
00:13:00Mejor explícame.
00:13:01¿Qué hacía aquí en primer lugar?
00:13:03Mejor tíralo.
00:13:05Ya parece muerto.
00:13:07—Tu hija hizo esto.
00:13:09Por una vez en tu vida es la responsable de lo que ha hecho.
00:13:13Teresa se negó a retroceder esta vez.
00:13:16Estaba bien que la lastimaran a ella.
00:13:18Que la humillaran.
00:13:20Pero el gatito era una criatura inocente e indefensa.
00:13:23—¡Niña insolente!
00:13:26—murmuró Catalina mientras se acercaba a Teresa.
00:13:30Y le dio una bofetada en la cara, casi derribando la máscara que llevaba puesta.
00:13:36—No vuelvas a cuestionar mis decisiones como madre.
00:13:41Teresa no se inmutó.
00:13:43Esperaba la bofetada, pero no iba a retractarse.
00:13:47Carolina había hecho muchas cosas horribles.
00:13:50Pero ante los ojos de todo seguía siendo un ángel.
00:13:53Mientras que Teresa era llamada bruja, demonio, fantasma y más, todo por llevar una máscara.
00:14:01Teresa comenzó a reír.
00:14:04La vida no era más que una broma.
00:14:08La acción tomó por sorpresa a Catalina.
00:14:11Y la criada pensó que Teresa había perdido completamente la razón.
00:14:16—¡Esta casa es frustrante!
00:14:19—murmuró cuando dejó de reír.
00:14:22Ninguno de ellos haría responsable a Carolina por lo que había hecho.
00:14:26No tenían el corazón para sentir lástima por el gato.
00:14:30Su padre no se pondría en contra de Catalina ni aceptaría ayudarla con el pobre animal.
00:14:36—Esto es inútil.
00:14:39Pensó.
00:14:39Se sintió estúpida por pensar que alguien allí podría ayudarla.
00:14:44Pero estaba tan preocupada por el gatito que olvidó el tipo de personas con las que vivía.
00:14:50No había nada que pudiera hacer por el pobre gatito en ese momento.
00:14:55No tenía dinero para huir y buscar un médico.
00:14:59Y al ver su máscara, nadie le permitiría entrar a su negocio.
00:15:04Lo único que podía hacer era cuidarlo lo mejor posible hasta que el marqués llegara mañana.
00:15:10Entonces le entregaría el gatito para que él lo ayudara.
00:15:14—¿No vas a disculparte por tus groserías, Teresa?
00:15:18Catalina había estado esperando pacientemente a que Teresa se disculpara.
00:15:22Como siempre lo hacía.
00:15:25Pero esta vez estaba tardando demasiado.
00:15:29Si su esposo le hubiera dado permiso para criar a Teresa como mejor le pareciera,
00:15:34no estarían atrapados con ella.
00:15:37Catalina tenía un plan para enviarla lejos a vivir sola.
00:15:41Un pariente tenía una pequeña granja que sería perfecta para Teresa.
00:15:46También estaba la opción de casarla con alguien
00:15:49que no se preocupara por los rumores y quisiera una mujer para darle herederos.
00:15:55—No tengo nada por lo que disculparme.
00:15:59Teresa se dio la vuelta para regresar a su habitación.
00:16:03Eduardo sería el único que ayudaría al gatito.
00:16:06Necesitaba pasar menos tiempo interactuando con Catalina o Carolina
00:16:10y más tiempo atendiendo las necesidades del pequeño animal para que resista hasta su llegada.
00:16:16—¿Tú? Ven acá.
00:16:19Llamó Catalina a una criada.
00:16:21—Toma esa cosa y deshazte de ella o estarás despedida.
00:16:25—¿Qué?
00:16:25La criada no entendía por qué tenía que involucrarse en la discordia entre la condesa y la joven Teresa,
00:16:32que ya estaba furiosa y podía maldecirlas en cualquier momento.
00:16:37—He sido bastante clara con mi orden.
00:16:39O le quitas ese animal de las manos o te quedará sin empleo.
00:16:44Advirtió Catalina.
00:16:46—¡Hazlo ahora!
00:16:48Ordenó cruzándose de brazos mientras esperaba que la criada hiciera el trabajo sucio.
00:16:53Para eso les pagaban, después de todo.
00:16:57—Mi señora...
00:16:58La joven criada miró a Teresa aterrorizada.
00:17:03Le temía tanto a Teresa como a Catalina.
00:17:07Pero su trabajo estaba en juego.
00:17:10—Tócame a mí o al gatito y te mataré.
00:17:15—¡Márcame mis palabras!
00:17:18Teresa advirtió a la criada con frialdad.
00:17:22No le importaba que alguien fuera despedido si eso significaba proteger al gatito.
00:17:28Él era su prioridad por encima de cualquier otra persona.
00:17:32—¿Ahora amenazas a nuestros sirvientes?
00:17:36—Perfecto, has perdido completamente la razón.
00:17:39Me aseguraré de informarle a tu padre sobre esto.
00:17:43Catalina miró a la criada, ahora despedida con desdén.
00:17:47—Como tu última orden, informa al mayordomo que Teresa debe ser encerrada en su habitación.
00:17:53Nadie debe interactuar con ella ni enviarle comida hasta que aprenda la lección.
00:17:58Asegúrate de recoger tu último pago.
00:18:00Te pagaremos menos, claro, por no haber sido útil.
00:18:04Ahora, salgan de mi vista, ambas.
00:18:06Hoy sería el último día que Catalina toleraría la falta de respeto de Teresa.
00:18:13Catalina tenía una misión.
00:18:15Deshacerse de Teresa.
00:18:17Ya fuera enviándola lejos, casándola con alguien o si era necesario, envenenándola.
00:18:24Los rumores sobre Teresa estaban afectando la reputación de su esposo.
00:18:29Sumándose a los que circulaban sobre su primer matrimonio.
00:18:33Lo ayudaría cortando el último lazo que quedaba de aquella unión.
00:18:38Teresa se alejó apresurada de la escena, sin importarle las órdenes que Catalina había dado a la criada.
00:18:45Ya había pasado demasiadas veces por el hambre y el encierro como para seguir viéndolo como un castigo.
00:18:51Sin darse cuenta, Catalina le había concedido su deseo.
00:18:57Quería estar sola y cuidar al gatito sin interrupciones hasta que llegara el marqués de Monterrico al día siguiente.
00:19:06Teresa acarició al gatito aún en sus brazos.
00:19:11Aguanta hasta mañana, pequeño.
00:19:15Él vendrá a ayudarnos.
00:19:21La noche anterior, Catalina se aseguró de que nadie se hubiera comida a la habitación de Teresa.
00:19:28Era un castigo, decía ella.
00:19:30Y los castigos debían cumplirse sin concesiones.
00:19:34Ahora, con el nuevo día, la tensión seguía flotando en el aire,
00:19:38mientras la familia compartía alrededor de la mesa.
00:19:43El conde Jacobo Alarcón se recostó en su silla observando a su esposa.
00:19:49Catalina, no ha sido suficiente este castigo.
00:19:53No ha comido nada desde la mañana de ayer.
00:19:57La idea era hacer que se sintiera cómoda quedándose en su habitación,
00:20:01no que terminara queriendo rebelarse.
00:20:04Había confiado en que aquella pequeña libertad que le había dado a su hija,
00:20:09al permitirle cabalgar un rato el día anterior,
00:20:13bastaría para calmar su anhelo por el mundo exterior.
00:20:17Pero Catalina había arruinado ese frágil equilibrio.
00:20:22Fue irrespetuosa y debía aprender su lección.
00:20:25¿Sabes cuánto detesto a las mascotas?
00:20:28Carolina lleva semanas rogándome por un perrito como el de sus amigas,
00:20:33y siempre le he dicho que no.
00:20:35¿No sería justo que Teresa tuviera uno y Carolina no?
00:20:39Estoy de acuerdo con mamá.
00:20:41Si Teresa se queda con el gato, entonces yo quiero un perro, papá, por favor.
00:20:47Suplicó Carolina con la voz cargada de insistencia.
00:20:51Todas sus amigas tenían un perrito pequeño y esponjoso,
00:20:55y ella era la única que no.
00:20:57Era humillante.
00:20:58¿Por qué su hermana podía tener algo que a ella se le negaba?
00:21:03Ni lo sueñes, Carolina.
00:21:05Me desharé de ese animal.
00:21:08Teresa recibirá comida cuando esté lista para disculparse por su comportamiento.
00:21:13Catalina miró a su esposo.
00:21:15Esta vez iba a enseñarle a Teresa a no faltarle el respeto nunca más.
00:21:21No estoy en contra de deshacernos del animal,
00:21:25pero la idea era que Teresa estuviera lo suficientemente satisfecha con haber salido
00:21:30como para quedarse tranquila en su habitación.
00:21:34Recuerda que si le hubieras enviado la comida a su cuarto la noche de la fiesta,
00:21:39no habría conocido al marqués.
00:21:42Jacobo suspiró limpiándose el sudor de la frente.
00:21:46No había recibido ninguna noticia del marqués de Monterrico sobre su encuentro con Teresa,
00:21:51lo cual era una buena señal.
00:21:54Sin embargo, estaba nervioso por la información confidencial que le había dado al marqués.
00:22:01¿Habría valido la pena?
00:22:04No es justo.
00:22:06Teresa pudo hablar con el marqués mientras que yo apenas crucé palabras con él.
00:22:11Me arreglé para él y todo fue en vano.
00:22:14Es tan difícil llamar su atención.
00:22:18Refunfuñó Carolina, llenándose la boca con una galleta.
00:22:22Carolina, no comas tan rápido o te atragantarás.
00:22:26Y deja la harina.
00:22:27No necesitamos que subas demasiado de peso.
00:22:31No olvides que depende de ti encontrar un buen esposo que nos ayude a evitar la bancarrota.
00:22:36Todavía tienes la oportunidad de captar la atención del marqués.
00:22:40Solo mírate.
00:22:43¿Quién podría rivalizar contigo?
00:22:47Catalina tenía una gran opinión de la belleza de su hija y estaba segura de que no habría nadie más
00:22:54perfecta para el marqués.
00:22:56Solo una princesa podría competir con ella.
00:22:59Pero incluso en ese caso, ella seguiría considerando a Carolina la mejor opción.
00:23:06El baile es en unos días y el marqués asistirá como cada año.
00:23:10Tu padre ya recibió la invitación y tengo listo un vestido para ti.
00:23:14Debes practicar tus modales y asegurarte de causar la mejor de las impresiones.
00:23:21Si no, tendrás que conformarte con alguna de las otras propuestas que has recibido.
00:23:26Ninguna de ellas es mejor que el marqués.
00:23:29¿Seré marquesa cuando me case con él?
00:23:33¿Puedes imaginarlo, madre?
00:23:35Carolina sonrió imaginándose en esa posición.
00:23:39Sabía que estaba destinada a grandes cosas y que todo ocurriría cuando se convirtiera en marquesa.
00:23:46Catalina sonrió junto a Carolina disfrutando de lo decidida que era su hija.
00:23:52Sabía que Carolina no la defraudaría.
00:23:54Si Carolina se casaba con el marqués, su estatus se elevaría por encima del de ser simplemente la esposa de
00:24:02un conde.
00:24:03Se convertiría en la madre de una marquesa.
00:24:07—Prepárate bien, Carolina.
00:24:09—Lo haré.
00:24:10—Más te vale —advirtió Jacobo a su hija menor.
00:24:14Estaban invirtiendo mucho dinero en vestir a Carolina para el marqués.
00:24:19Catalina les aseguraba que recuperarían el dinero cuando el marqués les ofreciera obsequios por su hija.
00:24:26—Señor —dijo una doncella, quien se acercó a la mesa con la cabeza baja—.
00:24:31—¿Qué demonios estás haciendo? Hay una regla que prohíbe que nuestro desayuno sea interrumpido por nadie.
00:24:37—¿Dónde está el mayordomo?
00:24:39Catalina fulminó a la doncella con la mirada.
00:24:42Había establecido reglas para mantener el orden de la casa y, últimamente, todas estaban siendo quebrantadas.
00:24:51—Jacobo intervino.
00:24:52—El mayordomo salió a hacer un encargo por mí, Catalina.
00:24:57—Debe ser algo importante para que la criada haya venido hasta aquí.
00:25:01—¿Qué sucede?
00:25:02—El distinguido marqués de Monterrico está aquí para visitarlo, señor.
00:25:07Ha venido con su mayordomo.
00:25:09—¿El marqués? —exclamó Carolina, casi ahogándose con un trozo de pan.
00:25:14—¿No sabía que vendría de visita, Jacobo? ¿Tú lo sabías? —le preguntó Catalina a su esposo.
00:25:20Había tantas cosas que habría hecho si hubiera sabido que el marqués vendría a su casa.
00:25:26Jacobo estaba tan sorprendido como todos al escuchar que el marqués estaba allí.
00:25:31Eduardo no había salido del baile con buen semblante después de recibir la información sobre las chicas desaparecidas.
00:25:38—¿Había venido a matarlo? O quizás... había una posibilidad de que estuviera allí por Carolina.
00:25:46—¿Qué haces parada ahí? Haz pasar al marqués inmediatamente —ordenó el conde a la criada.
00:25:52No era correcto hacer esperar tanto tiempo a un hombre de su posición.
00:25:56Carolina se quedó de pie indecisa.
00:25:59—¿Debería cambiarme rápido?
00:26:00—Ella sabía que se veía bien, pero... ¿sería suficiente para impresionar a Eduardo?
00:26:06—Siéntate. Si te vas ahora y regresas, será demasiado obvio para Eduardo que fuiste a cambiarte solo para impresionarlo.
00:26:14—¿Recuerda hacer lo que se te enseñó? —le dijo su madre mientras se arreglaba el cabello mirándose en el reflejo
00:26:21de un vaso.
00:26:22Carolina hizo lo mismo para asegurarse de que no hubiera nada fuera de lugar en su apariencia.
00:26:27Apartó los bizcochos con arrepentimiento por haber comido tanto.
00:26:31—¡Ya está aquí!
00:26:34—Susurró cuando Eduardo entró en la habitación seguido de su mayordomo.
00:26:39El mayordomo llevaba varias cajas en sus manos, lo que hizo que Carolina se preguntara si el marqués les había
00:26:45traído regalos.
00:26:47Y, de ser así, ¿cuál sería la razón?
00:26:51El conde se puso de pie para recibir a Eduardo.
00:26:54—¡Buenos días, marqués!
00:26:56¿A qué devuelo el honor de esta encantadora visita? —dijo extendiéndole la mano.
00:27:02Pero Eduardo no se movió, dejando al conde con la mano estirada en el aire.
00:27:08—¡Joven amo! —susurró Alfonso dando un paso más cerca de Eduardo.
00:27:13—¡Estás aquí para casarte con su hija!
00:27:16—¡Sea amable! —Eduardo maldijo por dentro.
00:27:20Pero por fuera le dio una sonrisa al conde y le estrechó la mano.
00:27:24—Tengo algo que discutir con usted, conde.
00:27:27—dijo finalmente.
00:27:29—¿Deberíamos ir a mi estudio para hablar? —señaló en esa dirección.
00:27:34Le intrigaba lo que el mayordomo le había dicho a Eduardo para hacer que le diera la mano.
00:27:40—No, es algo que debe discutirse con toda su familia.
00:27:44Al mirar la mesa, Eduardo no pasó por alto el hecho de que solo había cubiertos para tres personas.
00:27:51Lo que significaba que Teresa no comía con su familia.
00:27:55—¿Toda la familia?
00:27:58Jacobo miró de reojo a Catalina.
00:28:00—Ya veo. Por favor, tome asiento.
00:28:03—¿Le gustaría algo de comer?
00:28:05—No.
00:28:06—Eduardo levantó una mano para detenerlo.
00:28:09—Ya he comido.
00:28:10Tomó asiento en la silla vacía, evitando deliberadamente las miradas que Carolina le lanzaba.
00:28:17—Conde debe estar al tanto de los rumores que estoy buscando esposa.
00:28:21Después de pensarlo, he tomado la decisión de casarme con su hija Teresa.
00:28:26Todos en la sala quedaron en silencio y con una confusión absoluta.
00:28:31—¿El marqués quería casarse con Teresa?
00:28:38Todos quedaron confundidos cuando el marqués dijo que quería casarse con Teresa.
00:28:43—¿Habían escuchado bien?
00:28:46—¿Teresa?
00:28:48—preguntó el conde.
00:28:49Estaba seguro que había escuchado mal.
00:28:51Pero al ver la respiración acelerada de su mujer y la expresión de horror en el rostro de Carolina,
00:28:58supo que había oído bien.
00:29:00—Marqués, ¿estás seguro?
00:29:02¿Por qué querría algo así?
00:29:05Circulan muchos rumores sobre ella que podrían afectar a su reputación.
00:29:10—No soy de los que se preocupan por su reputación.
00:29:13Hay muchos rumores sobre mí también,
00:29:15así que espero que no esté preocupándose en cómo afectará mi visita a la suya.
00:29:20—Respondió Eduardo dándole la vuelta a las palabras del conde.
00:29:25Eduardo disfrutó de la creciente tensión en el aire,
00:29:28mientras Jacobo intentaba aclarar rápidamente lo que había querido decir.
00:29:34—Usted y mi hija son dos personas completamente distintas.
00:29:39—Usted es alguien especial.
00:29:41—¿Y su hija no lo es?
00:29:43—interrumpió Eduardo,
00:29:44fulminando con la mirada al hombre insignificante que tenía delante.
00:29:49Su opinión sobre el conde ya era baja,
00:29:51pero ahora estaba por los suelos.
00:29:54Las palmas de Jacobo empezaron a sudar.
00:29:57No quería que lo vieran como un mal padre.
00:29:59—No es eso lo que quise decir.
00:30:02De mis dos hijas, Carolina sería la mejor opción.
00:30:06Es muy codiciada a lo largo y ancho del valle
00:30:10y tiene una larga lista de pretendientes,
00:30:13pero se ha estado reservando para un hombre como usted.
00:30:18Entonces no tendrá problemas para encontrar otro hombre.
00:30:21No estoy tan seguro de que realmente se haya estado guardando.
00:30:26El barrio rojo ha estado bastante concorrido últimamente,
00:30:30comentó Eduardo recordando lo que se había dicho en la fiesta del conde.
00:30:35—¿Qué?
00:30:36Catalina miró a su hija con desconcierto.
00:30:39—Mi hija jamás visitaría un lugar así, Marqués.
00:30:42Estoy de acuerdo con mi esposo en que Teresa no es la mujer adecuada para usted.
00:30:47—Carolina ha sido educada para ser la esposa perfecta.
00:30:52Cuanto más hablan, más me queda claro que han apartado por completo a Teresa.
00:30:57¿Acaso no está destinada a casarse?
00:31:00¿Debería quedarse con su padre toda la vida?
00:31:03Se los diré solo una vez más.
00:31:06—No tengo ningún interés en Carolina.
00:31:09—Estoy aquí por Teresa.
00:31:11—¿Dónde está?
00:31:12—Marqués de Monterrico.
00:31:14—Es una falta de respeto que insista en Teresa cuando ya le hemos dicho que no es una buena elección
00:31:20para ser su esposa.
00:31:22—Si esto es algún tipo de broma entre usted y mi esposo, no tiene gracia.
00:31:29Seguramente ha escuchado los rumores —dijo Catalina en un tono calmado, aunque por dentro estaba furiosa.
00:31:37—No entendía por qué Eduardo preguntaba por Teresa.
00:31:41—No podía haberse enamorado de ella después de aquella breve conversación.
00:31:46—Era imposible.
00:31:48—¿Quién querría a alguien como Teresa?
00:31:51—Estoy bien informado sobre todos los rumores que rodean a su familia.
00:31:55—¿Por qué no dejan que Teresa hable conmigo?
00:31:58—Ella es quien debería aceptar la propuesta.
00:32:01—¿O ha sucedido algo?
00:32:02—Edoardo miró al conde esperando su respuesta.
00:32:06Cada vez que mencionaba su deseo de ver a Teresa, los tres parecían ponerse nerviosos.
00:32:12Esperaba que no le hubieran hecho daño o que no estuviera muerta antes de que se comprometieran oficialmente.
00:32:18—Lo que sucede es que…
00:32:20Jacobo titubeó, inseguro de cómo manejar la situación.
00:32:25—Teresa debe estar protegida del mundo exterior.
00:32:28La gente que se ha cruzado con ella no ha sido amable.
00:32:33—Por eso se queda aquí conmigo.
00:32:36Está cómoda en su hogar, con su máscara.
00:32:40Carolina, en cambio…
00:32:42—Lléveme con ella, conde.
00:32:44Más allá de mi interés en casarme con su hija,
00:32:47hay algo realmente extraño en la relación que mantiene con ella.
00:32:51Si le han hecho el más mínimo daño,
00:32:54me aseguraré de que paguen las consecuencias.
00:32:57—¿Me he hecho entender?
00:32:58—Sí, marqués.
00:33:00Iré a buscarla ahora mismo.
00:33:02Se apresuró a decir Jacobo poniéndose de pie, pero Eduardo negó con la cabeza.
00:33:08—Lléveme con ella.
00:33:10Ordenó.
00:33:11Eduardo de Mendoza era lo suficientemente astuto como para saber que,
00:33:16si permitía que alguien trajera a Teresa, la amenazarían antes de dejarla hablar.
00:33:22Quería ver con sus propios ojos cómo era su vida tras esas paredes,
00:33:26y descubrir, más allá de los rumores,
00:33:30que él la había llevado a proponer un matrimonio por contrato.
00:33:33¿Era una estrategia?
00:33:35¿Una súplica?
00:33:36¿O el último recurso de alguien atrapado en una pesadilla?
00:33:41Catalina apretó los puños bajo la mesa.
00:33:44No había nada que pudieran hacer frente al marqués que parecía estar tan decidido a ver a Teresa.
00:33:49Si decían que estaba enferma ahora,
00:33:52solo levantaría sospechas como si le hubieran hecho algo.
00:33:55—Mi pobre hija —pensó mientras Carolina permanecía en silencio,
00:34:01tratando de entender por qué no había sido ella la elegida.
00:34:05Catalina no quería que su hija se casara con un hombre
00:34:08lo suficientemente loco como para proponerle matrimonio a Teresa.
00:34:13Pero este era el marqués.
00:34:15¿Cómo permitir que Teresa se casara con un hombre de tal estatus
00:34:19mientras Carolina era ignorada?
00:34:22Sentía que Teresa ocultaba algo,
00:34:24y estaba decidida a descubrirlo.
00:34:27Finalmente, Carolina habló.
00:34:30—Teresa no es adecuada para usted.
00:34:32El impacto había pasado,
00:34:34y ahora estaba lista para luchar por lo que le pertenecía.
00:34:37Eduardo sonrió, divertido por lo absurdo de la situación,
00:34:41y de cuánto intentaban alejarlo de Teresa.
00:34:44—Yo sé mejor que nadie quién es adecuado para mí.
00:34:48A menos que estés cuestionando mi capacidad para pensar,
00:34:52¿hay alguna razón por la que no puedo ver a tu hija, conde?
00:34:55Necesito...
00:34:56—No.
00:34:58La llevaré con usted de inmediato.
00:35:00Se apresuró a decir Jacobo,
00:35:03pero Teresa le dará la misma respuesta, marqués.
00:35:06No le gusta ser vista por otros.
00:35:09No sé qué hablaron cuando se conocieron,
00:35:12pero puede que haya malinterpretado sus palabras.
00:35:16Jacobo haría lo que fuera para desfiar la atención del marqués hacia Carolina.
00:35:21Jacobo siempre había considerado al marqués un hombre extraño,
00:35:25pero no lo suficientemente extraño como para querer casarse con Teresa.
00:35:30Estaba seguro de que,
00:35:31una vez que Eduardo viera a Teresa ahora,
00:35:35entendería que Carolina era una mejor elección.
00:35:39—Conde, hablas demasiado —dijo Eduardo mientras se ponía de pie.
00:35:43Cuanto más hablaba el hombre, más tentado estaba a estrangularlo.
00:35:47Pero, como Alfredo había dicho,
00:35:51estaba allí para pedir la mano de su hija en matrimonio,
00:35:54así que debía ser amable.
00:35:56—¿Qué?
00:35:57Jacobo se sintió desconcertado por las palabras de Eduardo.
00:36:01Solo intentaba ayudarle a salvar su reputación.
00:36:05Le parecía poco creíble que al marqués no le importara su imagen.
00:36:09A todos les importaba.
00:36:11—Lo siento por aquí —dijo cerrando la boca de inmediato.
00:36:16Luego pensó.
00:36:17—Está bien, está bien.
00:36:21El marqués cambiará de opinión de todos modos.
00:36:25—Alfonso, quédate aquí —le ordenó a Eduardo.
00:36:30Alfonso sería sus ojos y oídos para todo lo que dijeran o hicieran las dos mujeres.
00:36:36Eduardo siguió silenciosamente al conde hasta la habitación de Teresa.
00:36:41Se preguntaba si ella estaría feliz de verlo llegar antes de lo esperado.
00:36:47¿Se alegraría al ver las expresiones en los rostros de su familia?
00:36:50—Aquí es.
00:36:53—Teresa.
00:36:54Jacobo llamó con urgencia a Teresa tras tocar la puerta.
00:36:58Esperaba que su hija estuviera profundamente dormida y no lo escuchara.
00:37:02Pero para su sorpresa, ella abrió después del segundo golpe.
00:37:07—Tenemos un invitado —dijo Jacobo.
00:37:11En el momento en que Teresa abrió la puerta, la mirada de Eduardo se fijó en una sola cosa.
00:37:17No era la máscara azul que había decidido usar hoy, sino los rojos que estaban sus ojos.
00:37:24—¿Qué ha pasado?
00:37:26—preguntó Eduardo.
00:37:28—Verá, yo...
00:37:30—murmuró Jacobo.
00:37:32—Le pregunté a ella, conde.
00:37:34—¿Qué ha pasado, Teresa?
00:37:36—Tienes que contarme.
00:37:38Eduardo extendió la mano para acariciar suavemente la mejilla que no se encontraba cubierta por la máscara.
00:37:45Teresa miró a su padre por un momento y vio lo nervioso que estaba.
00:37:49El marqués ya debía haber mencionado algo sobre el matrimonio.
00:37:53—Mi gatito murió ayer.
00:37:56Quería darle un entierro digno, pero no he podido salir.
00:38:00Me han castigado.
00:38:02—¿Pero qué haces aquí, Eduardo?
00:38:04—preguntó Teresa, fingiendo ignorancia.
00:38:07Eduardo tomó con delicadeza la mano temblorosa de Teresa,
00:38:11buscando en sus ojos tristes alguna señal de decisión y valentía.
00:38:15—He venido a pedir tu mano en matrimonio,
00:38:18pero tu familia parece pensar que es una mala decisión.
00:38:22—¿Tú qué opinas, Teresa?
00:38:25—¿Dirás que sí?
00:38:28—Acepto tu propuesta, Eduardo.
00:38:31Luego miró al conde y, estrenando una actitud provocadora que hizo brillar la mirada del marqués,
00:38:45el conde Jacobo no podía creer que su hija le hablara de tú a alguien del estatus del marqués.
00:38:52Pocas personas tenían ese privilegio.
00:38:57—Evidentemente, algo se había cocinado a sus espaldas,
00:39:00pero hasta no saber de qué se trataba, debía manejarse con cautela.
00:39:06—Teresa, entiendo que te entusiasme la idea de casarte con alguien como el marqués,
00:39:11pero recuerda que no es un hombre común y corriente.
00:39:15Si te casaras con él, todas las miradas estarían puestas en ti.
00:39:20Serías el centro de atención y yo no quiero que sufras.
00:39:24Hazme el favor de pensarlo un poco más.
00:39:29Jacobo intentó llevarla de regreso a su dormitorio,
00:39:32pero Eduardo se interpuso para evitar que se acerque a Teresa.
00:39:37Teresa sonrió halagada ante el gesto del marqués.
00:39:41Que alguien como él pida la mano de una joven sería un orgullo para cualquier familia.
00:39:46Y desde luego, para un padre, sería motivo para jactarse ante toda la sociedad.
00:39:52Pero como en este caso se trataba de ella y no de Carolina,
00:39:57su padre trataba de impedirlo.
00:40:00Era ruin.
00:40:01—Gracias por preocuparte tanto por mí, padre.
00:40:04Pero no necesito ni un segundo más para darle mi respuesta.
00:40:09Es mi deseo casarme con el marqués.
00:40:11Teresa ignoró la mirada reprobatoria de su padre y le sonrió al marqués diciendo,
00:40:17—Será un honor para mí ser tu esposa, Eduardo.
00:40:22—Excelente.
00:40:23He traído algunos obsequios para tu familia como muestra de gratitud por aceptar mi propuesta.
00:40:28El conde sonrió expectante.
00:40:32—¡Regalos!
00:40:33No era necesario, pero ¿dónde están?
00:40:36—Los tiene mi mayordomo.
00:40:39Ahora me gustaría hablar con su hija a solas.
00:40:42Remarcó Eduardo para que el conde entendiera claramente que debía irse.
00:40:48El conde solo podía pensar en los regalos y ya no escuchaba lo que le decía el marqués.
00:40:54Ahora que había obsequios involucrados, Jacobo tenía que pensar con inteligencia los próximos pasos.
00:41:01El marqués era un hombre testarudo que siempre se salía con la suya.
00:41:05Por lo tanto, presionarlo para casarse con Carolina, cuando claramente no quería tener nada que ver con ella,
00:41:12no funcionaría sin importar cuánto lo intentaran.
00:41:16Carolina tendría que arreglárselas para seducir al marqués por su cuenta.
00:41:20Al mismo tiempo, Teresa siempre había sido muy obediente.
00:41:25Por lo tanto, el conde sabía que podía controlarla y usarla para lograr que el marqués
00:41:30los ayude a salir del agujero financiero en el que habían caído.
00:41:34Otra ventaja que veía en la situación era que, con Teresa cerca de Eduardo,
00:41:40Carolina todavía tenía la oportunidad de seducirlo antes de que pudiera realizarse la boda.
00:41:46El gran problema era Catalina.
00:41:50Ella podría matarlo si permitía que Teresa se comprometiera con el marqués.
00:41:55No le quedaba otra opción que seguir presionando para que el marqués eligiera a Carolina.
00:42:00Luego de analizar los pros y contras de la situación, Jacobo pensó,
00:42:05«Puedo hacer que esto funcione a mi favor».
00:42:09«¿Conde está con nosotros?»
00:42:12Eduardo chasqueó los dedos frente a su cara.
00:42:15Llevaban esperando casi un minuto observando al conde que se había quedado mirando a la nada.
00:42:20«Márqués Eduardo», dijo finalmente Jacobo,
00:42:25«aunque me siento honrado de que se haya interesado por Teresa.
00:42:29Como su padre sé lo que es mejor para ella y me temo que debo rechazar su propuesta.
00:42:36Una vez más, le sugiero que considere a mi hija Carolina».
00:42:41Eduardo forzó una sonrisa y se volvió hacia Teresa.
00:42:46«¿Teresa? ¿Te importaría pasar un momento a tu habitación?»
00:42:51Teresa sabía lo que le esperaba al padre y en el fondo sintió pena por él.
00:42:56Pero eso no evitó que asintiera y volviera a entrar a su habitación cerrando la puerta tras de sí.
00:43:04Teresa se sobresaltó al escuchar un golpe fuerte del otro lado de la puerta.
00:43:09Podía imaginar a su padre pegado de espaldas ante la presión del marqués.
00:43:14No se sobresaltó la segunda vez que escuchó el ruido.
00:43:20«¿Es esta la manera que tiene al marqués de convencer a alguien?»
00:43:24Se preguntó.
00:43:25Su pobre padre debía estar temblando de miedo.
00:43:29Hubiera dado lo que fuera por ver esa escena.
00:43:33«¡Teresa!»
00:43:34Llamó su padre seguido de un golpe a la puerta.
00:43:38«¿Tan rápido?»
00:43:39Murmuró Teresa abriendo la puerta para escuchar la decisión de su padre.
00:43:46Teresa observó a Eduardo arreglándose los puños de la camisa, mientras su padre trataba de recomponerse.
00:43:53Su colado de caballo ahora estaba despeinada.
00:43:57El cuello de su camisa arrugado y su mirada aterrapada.
00:44:04El marqués estaba allí para pedir su mano, no para provocar el funeral de su padre.
00:44:11«Hija, después de conversarlo amistosamente, decidimos entre los dos que sería maravilloso que te cases con el marqués.
00:44:21Él desea hablar contigo a solas, así que los dejaré tranquilos».
00:44:28Teresa le sonrió compasiva.
00:44:31Jacobo salió corriendo, pero enseguida tuvo que aminorar su marcha por un fuerte dolor de espalda.
00:44:38Eduardo lo había arrojado violentamente contra la puerta para que cambiara su decisión.
00:44:45«¿Cómo lograste que cambie de parecer?»
00:44:49Preguntó Teresa.
00:44:52Tenía que ser algo más que un golpe en la espalda para que su padre deje de insistir en que
00:44:57el marqués elija a Carolina en vez de a ella.
00:45:01«Soy un hombre con mucha información, y tu padre tiene un puñado de delitos en su haber.
00:45:07No permitiré que uno de ellos se me escape esta vez, pero después de que estemos casados oficialmente, no podré
00:45:14evitar que lo investiguen por ellos», dijo Eduardo.
00:45:19«¡Guau!», respondió Teresa.
00:45:22Estaba impresionada por lo fácil que le resultaba al marqués amenazar a alguien para conseguir lo que quería.
00:45:28La información es poder, sin duda, y lo que el marqués sabía sobre él asustaba a su padre.
00:45:35«¿No te da miedo que alguien quiera matarte por conocer sus delitos?»
00:45:40«Si siempre voy un paso adelante de ellos, no tengo de qué preocuparme. Y tú tampoco.
00:45:46Descuida a tu marido no morirá pronto.
00:45:49¿Podemos hablar adentro de tu habitación?
00:45:52Mi trabajo me enseñó que siempre hay oídos escuchando, aunque no haya nadie a la vista.
00:45:57Y lo que tenemos que hablar es privado».
00:46:00«Por supuesto, pasa».
00:46:02Teresa se hizo a un lado para dejarlo entrar.
00:46:05No le importaba el chisme que pudiera formarse si él entraba a su habitación, ya que de todos modos iban
00:46:12a casarse.
00:46:13«No es tan grandiosa como tu casa», le dijo al marqués.
00:46:18«Pero es mi refugio, mi espacio para desconectarme de todo».
00:46:24Eduardo miró a su alrededor con pesar.
00:46:27«Parece un calabozo».
00:46:29Eduardo sabía de qué hablaba.
00:46:32En su propiedad había un sector con varios de ellos.
00:46:35Posó su mirada sobre un cuadro colgado de la pared.
00:46:39Eduardo continuó hablando.
00:46:41«Así se verán las paredes de mi casa.
00:46:44De nuestra casa».
00:46:46Dijo acercándose para observarlo con detalle.
00:46:50«Preferiría no llamarlo calabozo.
00:46:52Eso haría que mi vida parezca más triste de lo que ya es.
00:46:56Prefiero pensar en esta habitación como el único lugar donde puedo ser libre».
00:47:01Contestó Teresa mientras observaba cómo Eduardo inspeccionaba cada detalle de su dormitorio.
00:47:08«Conociendo a tu familia, no me extraña que te sientas así.
00:47:11No te permiten salir de aquí, ¿verdad?
00:47:15¿Por eso no estabas desayunando con todos en el comedor?»
00:47:19Mientras hablaba, seguía mirando con interés los cuadros colgados en la pared.
00:47:24«Estoy castigada», dijo Teresa sin ninguna intención de callar lo sucedido con Carolina.
00:47:31«Mi hermana arrojó a mi pequeño gato por la ventana, pero nadie me cree.
00:47:36Cosa habitual en mi familia.
00:47:39Así que hasta que no pida disculpas por mi supuesta mentira,
00:47:43debo permanecer aquí encerrada.
00:47:44Si lo haces, no me casaré contigo».
00:47:48Eduardo quería que ella tuviera más carácter y no fuera tan sumisa con su familia.
00:47:53«No tengo intención de hacerlo.
00:47:56Mi gatito murió por los celos de Carolina
00:47:58y jamás me disculparía por el enojo que siento.
00:48:02Tengo que enterrarlo una vez que me levanten el castigo.
00:48:06Pero si no me disculpo, no me lo levantarán».
00:48:09«Eduardo, ¿sigue en pie tu oferta de ir a vivir contigo hasta que nos casemos?»
00:48:15Teresa no quería seguir viviendo con su familia.
00:48:18Para su sorpresa, Eduardo se apoyó contra la pared,
00:48:22cruzó los brazos y dijo.
00:48:25«No».
00:48:26Teresa no entendía por qué no accedía
00:48:28si había sido él quien le había propuesto mudarse cuanto antes.
00:48:33Empezaba a darse cuenta que el marqués era un hombre impredecible.
00:48:36«¿Por qué no?»
00:48:39Le preguntó descolocada.
00:48:41«Teresa, no quiero una esposa sumisa que permite que todos la pisoteen.
00:48:46No puedes irte de aquí con el rabo entre las piernas.
00:48:50El día que te vayas lo harás con la frente en alto.
00:48:53Serás mi esposa.
00:48:55Mi nombre tiene más poder del que pareces imaginar.
00:48:59Úsalo», le dijo con firmeza.
00:49:03Teresa parecía no haberlo notado todavía.
00:49:05Pero las cosas habían empezado a cambiar lentamente.
00:49:10Su familia ya no podría tocarle un pelo gracias a que el marqués sería su futuro esposo.
00:49:17No quería aprovecharme de tu nombre para enfrentar a mi familia.
00:49:21«Solo quiero irme de esta casa.
00:49:24Que te cases conmigo ya es más que suficiente».
00:49:27«No huyas de aquí como una cobarde, Teresa.
00:49:30Márchate de aquí con dignidad.
00:49:33No me importa que uses mi nombre para amedrentar a tu familia.
00:49:37Simplemente hazlo.
00:49:39Pero deja de tenerles miedo».
00:49:42Teresa lo mira sorprendida al escuchar esto.
00:49:45Eduardo continuó.
00:49:47«Lo haces porque crees que es más seguro temerles que defenderte.
00:49:51Pero ahora tienes con qué, Teresa, ¿de acuerdo?»
00:49:56Le extiende la mano para que lo acompañe.
00:49:59«Vamos a ir con tu familia y vas a empezar a ocupar el lugar que te corresponde».
00:50:03Había muchas cosas que Teresa quería cambiar en su casa si contaba con el apoyo de alguien.
00:50:09Y se alegraba de que el marqués la estuviera empujando en esa dirección.
00:50:15Sentía que él podía ver realmente quién era ella.
00:50:19Su verdadera personalidad.
00:50:21Teresa llevaba más de una máscara en su vida.
00:50:25La física para ocultar su rostro y la que utilizaba para actuar tímidamente frente a su familia.
00:50:31Pero una de esas máscaras hoy tenía que caer.
00:50:36«¿Lo harás, Teresa?
00:50:37¿Irás al comedor con tu familia y les demostrarás que ya no les tienes miedo?»
00:50:42Por primera vez, Teresa sentía que alguien la apoyaba.
00:50:46Que alguien la alentaba a ser ella misma.
00:50:49Por primera vez, sentía que tenía derecho a soñar con una vida mejor.
00:50:55«Sí, Eduardo, lo haré».
00:51:01Mientras Eduardo y Teresa hablaban a solas, el conde regresó a la sala con Carolina y Catalina visiblemente furiosas.
00:51:09«Jacobo, ¿no puedes estar considerando que sea Teresa la prometida del marqués?»
00:51:14Dijo Catalina cuando Jacobo regresó a la mesa.
00:51:18«No se trata de lo que yo considere, Catalina.
00:51:21El marqués está decidido a casarse con ella y Teresa aceptó su propuesta de matrimonio.
00:51:26No tengo mucho para considerar».
00:51:29Jacobo se quitó con una servilleta el sudor que le provocaban los nervios.
00:51:34«Además me ha amenazado».
00:51:36«¿Piensas quedarte de brazos cruzados?
00:51:39¿Sabes lo vergonzoso que será para Carolina perder a Eduardo a manos de Teresa?
00:51:43Por el amor de Dios, la chica lleva una máscara.
00:51:48¿El marqués ha visto su rostro?
00:51:50No puede ser.
00:51:51Aquí hay algo que no está bien, Jacobo».
00:51:54Catalina no podía entender lo que estaba sucediendo.
00:51:58Carolina también buscaba respuestas.
00:52:01«¿Averiguaste de qué hablaron la noche de la fiesta?
00:52:04Estoy segura de que Teresa nos mintió.
00:52:07Seguramente amenazó al marqués con alguna maldición
00:52:10y por eso él tiene que casarse con ella».
00:52:13Para Carolina esa explicación era la única que le daba sentido a la situación.
00:52:19Jacobo suspiró frustrado.
00:52:21«¿De veras piensas que el marqués creería lo de las maldiciones?
00:52:26¿Un hombre que ha estado cara a cara con asesinos seriales va a dejarse amedrentar por una mujer enmascarada?
00:52:33No seas ridícula.
00:52:35Ya les dije que ese hombre es impredecible.
00:52:38Nunca vamos a saber por qué eligió a Teresa».
00:52:42«Papá, toda mi vida me he preparado para que alguien como el marqués pida mi mano.
00:52:48No podemos dejar que me lo robe el fenómeno de la familia.
00:52:52Teresa solo lo aceptó para fastidiarme.
00:52:55Es lo único que hace desde que nací.
00:52:59Pero esto no se va a quedar así.
00:53:01Voy a hablar con el marqués».
00:53:03La silla de Carolina chirrió mientras se ponía de pie.
00:53:07No toleraba la idea de perder a Eduardo por culpa de Teresa.
00:53:13«¿Hablar conmigo de qué?»
00:53:15La voz de Eduardo entrando al comedor sorprendió a todos.
00:53:19Pero mayor fue la sorpresa cuando vieron que junto a él entraba Teresa tomándole la mano.
00:53:24«Bueno, seguramente tu padre ya te ha dado la buena noticia.
00:53:29Teresa y yo nos casaremos pronto.
00:53:32Alfonso, puedes repartir los regalos», dijo Eduardo disfrutando las caras descolocadas de todos.
00:53:40«¿Enseguida, joven amo?»
00:53:43Alfonso, con toda la parsimonia, fue colocando los obsequios delante de cada uno de los tres miembros de la familia.
00:53:50Catalina no podía quitar la mirada de esas manos unidas, las del marqués y Teresa.
00:53:57Esa unión era el símbolo de su ruina.
00:54:01«Estos obsequios son solo una muestra de lo que está por venir.
00:54:06Espero que sean de su agrado».
00:54:09«¿Deseas sentarte, Teresa?»
00:54:11Dijo el marqués acercándole una silla.
00:54:16«Gracias, Eduardo», dijo Teresa y se sentó.
00:54:19Cada palabra y cada gesto entre ellos enmudecía más y más al resto de su familia.
00:54:27La primera persona a la que dirigió su mirada fue a Carolina.
00:54:31Teresa continuó con una voz empoderada.
00:54:34«Carolina, no abriste tu regalo. Adelante, no seas tímida».
00:54:38Carolina sentía que le hervía la sangre de rabia.
00:54:42«¿Tú?»
00:54:43Empezó a decir con los dientes y los puños apretados.
00:54:46Pero se detuvo cuando se encontró con los ojos del conde.
00:54:50Por la forma en que la miraba, era claro que no quería escuchar nada inconveniente.
00:54:55No entendía por qué su padre se ponía del lado de Teresa.
00:54:59Pero decidió callar.
00:55:02«Teresa, por favor explícanos qué está pasando.
00:55:06¿Por qué aceptaste la propuesta del marqués?
00:55:08No eres de las que quieren casarse», dijo Catalina.
00:55:14Nadie había pedido mi mano antes, madre.
00:55:17Estoy encantada de casarme con un hombre como el marqués.
00:55:21He oído muchas cosas buenas sobre él gracias a Carolina.
00:55:25«Debes estar contenta por mí, ¿verdad, hermana?»
00:55:28Teresa miró sarcásticamente a su furiosa hermana.
00:55:31Eduardo parecía disfrutar la manera en que Teresa empezaba a hacerse valer.
00:55:37«¡Era mío! ¡Eres una ladrona!»
00:55:40Chilló Carolina ignorando la señal de su padre para que se callara.
00:55:44Eduardo intervino mirando a Carolina.
00:55:48«No recuerdo haber alentado esa idea tuya, Carolina.
00:55:51Pensé que habíamos acabado con las drogas que hacen alucinar a la gente.
00:55:56¿Sigue habiendo un mercado negro de esas sustancias, conde?»
00:56:01Dijo Eduardo, haciendo un despliegue de su sarcasmo
00:56:04y parándose detrás de la silla de Teresa.
00:56:07«Claro que no, marqués.
00:56:10Afortunadamente, hace tiempo que se desbarató ese negocio clandestino».
00:56:14El conde otra vez comenzaba a sudar por los nervios.
00:56:18«Si mal no recuerdo, en su momento te llevaste unas cuantas dosis»,
00:56:22dijo Eduardo.
00:56:23«No quisiera enterarme de que tu hija menor las ha estado consumiendo.
00:56:28Aunque si ese fuera el caso,
00:56:30podría entender sus patéticos intentos por ganarse mi afecto
00:56:33cuando le dije que nunca tendría sentimientos románticos
00:56:37ni de ningún tipo por ella.
00:56:39¿Puedo recomendarte un lugar si quieres empezar un tratamiento?»
00:56:43Le ofreció Eduardo a Carolina.
00:56:46«Me gusta ayudar a aquellos que lo necesitan.
00:56:49Ya seas tú o el pequeño gato de Teresa.
00:56:52Pero, claro, a él no lo puedo ayudar porque desafortunadamente está muerto.
00:56:58Ser arrojado con fuerza debe ser doloroso».
00:57:01«¿No lo cree, conde?»
00:57:03Eduardo le recordó sutilmente su conversación anterior.
00:57:08«Sí».
00:57:08Jacobo todavía sentía el dolor en la espalda
00:57:11tras haber sido arrojado por el marqués contra la puerta de la habitación de Teresa.
00:57:15«No se ofenda, marqués», interrumpió Catalina.
00:57:20«Pero usted no puede venir aquí y meterse en nuestros asuntos familiares.
00:57:25Aún no está casado con Teresa.
00:57:28Lo que haya pasado con el mugroso gatito no es asunto suyo.
00:57:33Teresa sabe muy bien que no se permiten mascotas».
00:57:36Catalina no creía que se siguiera hablando de ese tema
00:57:40porque sabía que Carolina quedaría expuesta.
00:57:43«Lamento decirle que está equivocada, señora.
00:57:46Ahora Teresa es mi prometida
00:57:48y si hay algo que a ella la mortifique o la moleste,
00:57:52a mí me preocupa y tengo derecho a meterme.
00:57:55No solo a meterme,
00:57:57soy capaz de matar a cualquiera que la moleste».
00:58:00Eduardo miró a Carolina.
00:58:02«Tenía la sensación de que, de los tres,
00:58:05ella era la que más daño le hacía a Teresa.
00:58:08Si algo tenía en común con su futura esposa,
00:58:11era que ambos detestaban a Carolina».
00:58:14La hija menor del conde sintió que la advertencia del marqués estaba dirigida a ella.
00:58:20Apretó los puños por la ira hasta el punto de que sus uñas se clavaron en su piel,
00:58:25pero ella no sintió ningún dolor.
00:58:28Eduardo puso su mano sobre el hombro de Teresa
00:58:31como dándole la señal para que empiece a hacer lo que habían hablado.
00:58:36Era hora de dejar atrás a la Teresa sumisa y temerosa que se dejaba pisotear.
00:58:41«Todavía no he comido.
00:58:43Por favor, madre, sírveme algo de comer»,
00:58:45le dijo Teresa a Catalina.
00:58:48Catalina no podía creer cómo se había dirigido a ella.
00:58:51Pero al ver que el marqués se paraba detrás de Teresa
00:58:54como un animal dispuesto a defenderla con fiereza ante cualquier ataque,
00:58:57decidió no decirle nada y morderse la lengua para evitar un enfrentamiento.
00:59:03Sin embargo, en cuanto el marqués se fuera, le diría de todo.
00:59:08«¿No escuchó a Teresa?
00:59:09Sírvale la comida ahora», dijo Eduardo impaciente.
00:59:14Catalina le mantuvo la mirada por un instante desafiante.
00:59:17«Jacobo tendría que explicarle a ella y a su hija la menor gravedad de la situación
00:59:22porque no parecían advertirla.
00:59:24El marqués estaba enamorado de Teresa
00:59:27y si alguno de ellos la molestaba, podía terminar muerto.
00:59:30Eduardo era un hombre peligroso.
00:59:32Por ahora solo estaba jugando con ellos,
00:59:35pero una vez que se aburriera,
00:59:36su verdadera personalidad saldría a la luz.
00:59:40Por estar castigada no he comido desde ayer por la mañana.
00:59:44¿Podrías darte prisa, madre?
00:59:46Tengo mucha hambre»,
00:59:48pidió Teresa llamando a Catalina madre otra vez,
00:59:51sabiendo que eso la irritaba.
00:59:54Estaba decidida a hacerle sentir la misma incomodidad
00:59:57que ellos le hacían sentir a diario.
00:59:59Catalina parecía a punto de estallar de rabia,
01:00:03pero ante una severa mirada de Jacobo,
01:00:05tomó un plato de la mesa con furia
01:00:07como si fuera a destrozarlo entre sus dedos
01:00:09y sin decir nada se fue hacia la cocina.
01:00:14¿Dónde están las criadas que se ocupan de traer la comida?
01:00:19Preguntó Eduardo.
01:00:20Sabía que el conde se estaba quedando sin fondos,
01:00:22pero no sabía que la situación era tan grave.
01:00:25¿Por qué el idiota hizo una fiesta
01:00:28cuando podría haber usado ese dinero
01:00:29para contratar más empleados
01:00:31o hacer alguna inversión?
01:00:33La frente de Jacobo seguía sudando
01:00:35y ahora se sentía avergonzado.
01:00:38Lo siento, Marqués.
01:00:40De haber sabido que vendría,
01:00:42habría dispuesto a las criadas
01:00:44para atenderlos a usted y a Teresa.
01:00:46Si de verdad tienes esas criadas,
01:00:49puedes llamarlas y que nos sirvan ahora.
01:00:52¿O es que tu ruina económica
01:00:53ya no te permite ni eso?
01:00:56Eduardo metía el dedo en la llaga
01:00:58sabiendo que era donde al conde más le dolía.
01:01:02Teresa disfrutaba al ver
01:01:03que su padre se quedaba sin palabras
01:01:05ante la embestida del Marqués.
01:01:07Recién ahora se daba cuenta
01:01:09que su padre solo se metía
01:01:11con aquellos que consideraba inferiores a él
01:01:13y eso reflejaba lo patético que era.
01:01:17Mientras Teresa disfrutaba del momento
01:01:19en que su padre se derrumbaba,
01:01:22Carolina la vio sonreír
01:01:23y enfureció aún más.
01:01:25¿Te divierte ver cómo humillan a nuestro padre?
01:01:29Anda, disfruta el pelo.
01:01:32No creo que esto dure mucho,
01:01:35murmuró cruzándose de brazos.
01:01:38Carolina se aferraba a la ilusión
01:01:39de que todo este sinsentido
01:01:41llegaría a su fin en algún momento.
01:01:44Tendrías que aprender a controlar
01:01:45tus celos, hermana.
01:01:47¿El color verde no te sienta bien?
01:01:49Le respondió Teresa con calma.
01:01:51Eduardo se rió entre dientes
01:01:54porque Carolina llevaba un vestido verde,
01:01:56por lo que las palabras de Teresa
01:01:58tenían un doble sentido.
01:02:00Quería aplaudirla
01:02:02por salir lentamente de su caparazón.
01:02:04Sabía que era capaz
01:02:06de manejar el sarcasmo
01:02:07y la ironía con elegancia.
01:02:09En eso también se parecían.
01:02:12¡Maldita!
01:02:14exclamó Carolina.
01:02:16Carolina golpeó la mesa
01:02:17y se levantó bruscamente.
01:02:19¿Crees que cuando el Marqués
01:02:20vea lo que hay debajo
01:02:21de esa máscara
01:02:22seguirá interesado en ti?
01:02:24Marqués, Eduardo,
01:02:25antes de seguir adelante
01:02:27con el compromiso,
01:02:28¿no debería echarle
01:02:29un vistazo a su rostro?
01:02:31¿No siente curiosidad
01:02:32por saber qué esconde?
01:02:33Déjeme decirle
01:02:34que lo que verá
01:02:35es realmente repugnante.
01:02:37¿Por qué no le muestras, Teresa?
01:02:39¿Por qué no te quitas la máscara
01:02:40y le muestras la verdad
01:02:41a tu futuro marido?
01:02:43Teresa no pudo responder
01:02:44al ataque de Carolina.
01:02:46Todavía se sentía insegura
01:02:48como para descubrir
01:02:49su rostro ante el Marqués.
01:02:51Eduardo notó
01:02:52que perdía la confianza
01:02:53que había conquistado
01:02:55y la defendió.
01:02:56No es necesario
01:02:57que haga eso,
01:02:59dijo Eduardo
01:03:00antes de que Teresa responda.
01:03:02Ya he visto
01:03:03su rostro sin la máscara
01:03:04y déjame decirte
01:03:06que no hay nada
01:03:06repugnante en él.
01:03:07¿Cómo te atreves
01:03:08a mentirme
01:03:09sobre su rostro
01:03:10de esa manera?
01:03:11Los ojos de Teresa
01:03:13se abrieron
01:03:14de par en par
01:03:14al oír
01:03:15las palabras del Marqués.
01:03:17No podía recordar
01:03:18en qué momento
01:03:19habría podido ver
01:03:20su rostro
01:03:21sin la máscara.
01:03:22Solo se la quitó
01:03:23en su dormitorio,
01:03:24a menos que la hubiera visto
01:03:26cuando era más joven,
01:03:27antes de que ocurriera
01:03:28el accidente
01:03:29y decidiera usar
01:03:30una máscara.
01:03:31Tal vez el Marqués
01:03:32había inventado eso
01:03:34solo para callar
01:03:34a Carolina,
01:03:35pero
01:03:36si realmente
01:03:37la conocía
01:03:38del pasado,
01:03:39¿por qué
01:03:40se lo habría ocultado?

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