Una frase le cambió la cabeza: “una oposición no se suspende, se abandona”. Gloria tenía trabajo estable, edad, carrera hecha y la sensación de haber llegado a su tope… hasta que decidió que no. No fue un camino perfecto: se equivocó de oposición, tuvo bajones y dudas, pero nunca dio el paso de abandonar. Ajustó el rumbo, no tiró la toalla.
Por eso su historia es tan potente para cualquiera que esté opositando con curro, responsabilidades y la sensación de ir tarde. A veces no se trata de ser “el más listo”, sino de atreverse a cambiar cosas grandes de tu vida para ir a por una plaza: dejar un trabajo cómodo, admitir que esa opo no es la tuya, empezar casi desde cero cuando pensabas que ya no podías más. El límite que crees tener muchas veces es mental, no real.
Si estás en ese punto de “no sé si seguir, cambiar o abandonar”, quédate con esto: una oposición no se suspende, se abandona. Y mientras no abandones, sigues en la partida. ¿Tú qué crees que necesitas ahora mismo: insistir en la misma oposición o replantearte el plan? Cuéntamelo en comentarios y si quieres escuchar la historia completa de Gloria y cómo consiguió su plaza, síguenos.
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