00:00Aeroméxico sirve más de 10 millones de alimentos al año, pero la comida que llega a la charola
00:06del pasajero comienza a prepararse meses antes en tierra. Los menús se diseñan de acuerdo
00:11con la duración y el destino del vuelo, la temporada y el perfil de los pasajeros. Los
00:16menús se diseñan de acuerdo con la duración y el destino del vuelo, la temporada y el
00:20perfil de los pasajeros. En cabina Premier hay alimentos en vuelos de más de tres horas,
00:26mientras que en turistas se ofrecen en trayectos mayores a cuatro horas. La comida se produce en
00:31tierra y en el avión no se cocina desde cero. En el gali hay hornos para regenerar los alimentos,
00:37además de sistemas de refrigeración, calentamiento y agua caliente. Las recetas también deben adaptarse
00:43a las condiciones del vuelo. A más de 30.000 pies de altura puede reducirse entre 20 y 30%
00:49la percepción
00:50de la sal, por lo que algunos platillos requieren ajustes en sus ingredientes, humedad y grasas.
00:55El destino también modifica el menú. Para Japón se desarrollan opciones occidentales y japonesas,
01:01mientras que en Corea se puede ofrecer bimbab con sus componentes separados para que el pasajero
01:06los mezcle. Antes de llegar al avión, los alimentos pasan por controles de temperatura,
01:11sanitarios y microbiológicos. Los proveedores también deben garantizar la capacidad necesaria
01:17para mantener el suministro. La carta cambia de acuerdo con las cuatro temporadas del año y las
01:22distintas rutas. En septiembre, por ejemplo, el chile nogada formará parte de las opciones
01:27disponibles mediante selección anticipada en cabina premier. Detrás de cada plato servido
01:32durante un vuelo hay una operación que debe considerar tiempos, seguridad, temperatura,
01:38almacenamiento, traslado y las condiciones particulares de comer a más de 30.000 pies de altura.
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