Título original: The Thief of Bagdad
Año: 1940
Directores: Ludwig Berger, Michael Powell y Tim Whelan
Productor: Alexander Korda
Productores asociados: Zoltán Korda y William Cameron Menzies
Guion: Miles Malleson y Lajos Bíró
Fotografía: Georges Périnal
Montaje: Charles Crichton
Música: Miklós Rózsa
Diseño de producción: Vincent Korda
Efectos especiales: Lawrence W. Butler y Jack Whitney
Estudio/productora: London Films Productions / Alexander Korda Films
Distribución: United Artists
Duración: 106 minutos aproximadamente
País: Reino Unido
Idioma original: Inglés
Formato: Color, rodado en Technicolor
Género: Fantasía, aventuras, cine fantástico, romance
Reparto principal:
Sabu como Abu, el ladrón de Bagdad
John Justin como Ahmad, rey de Bagdad
Conrad Veidt como Jaffar, el gran visir
June Duprez como la princesa
Rex Ingram como el Genio
Miles Malleson como el sultán de Basora
Mary Morris como Halima
Sinopsis:
Ahmad, joven rey de Bagdad, decide salir de incógnito por las calles de su propia ciudad para conocer cómo vive realmente su pueblo. Pero su gran visir, Jaffar, aprovecha su ingenuidad para traicionarlo y hacerse con el poder.
El rey acaba convertido en prisionero y conoce en las mazmorras a Abu, un joven ladrón de extraordinaria habilidad. A partir de entonces, ambos emprenderán una fantástica aventura en la que tendrán que enfrentarse al poder de Jaffar y recurrir a fuerzas mágicas para recuperar el reino y el amor de la princesa.
Genios, alfombras voladoras, caballos mecánicos, objetos mágicos y criaturas gigantescas convierten la historia en un auténtico viaje por el universo de Las mil y una noches.
Datos económicos:
El ladrón de Bagdad fue una de las producciones británicas más ambiciosas de su tiempo. Su presupuesto rondó los 1,7 millones de dólares, una cantidad extraordinaria para una producción británica de 1940.
La película consiguió superar el millón de dólares de recaudación únicamente en Estados Unidos y Canadá, además de obtener una importante explotación internacional.
Para Alexander Korda, sin embargo, la película fue también una enorme apuesta económica. La guerra había encarecido y complicado la producción y obligó a trasladar el proyecto entre continentes.
El resultado artístico justificó la inversión: la película terminó convirtiéndose en uno de los grandes espectáculos fantásticos de su época.
Recepción de la crítica en su época:
La película fue recibida con entusiasmo por buena parte de la crítica, especialmente por su espectacularidad visual y sus innovadores efectos especiales.
El crítico del New York Times, Bosley Crowther, llegó a compararla favorablemente con Fantasía, destacando el carácter maravilloso y deslumbrante del espectáculo.
La película también impresionó por algo que hoy puede parecer habitual, pero que en 1940 era extraordinario: un universo fantástico completamente construido mediante decorados, pinturas, maquetas, trucajes ópticos y Technicolor.
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