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  • hace 5 horas
El incendio forestal que asola la Sierra Oeste de Madrid ha dejado imágenes sobrecogedoras, pero pocas tan irreales como la vivida en El Jaral de la Mira, la finca que los hermanos Mario, Rafael y Juan Diego Sandoval regentan en San Lorenzo de El Escorial. Mientras las llamas avanzaban, el recinto celebraba una boda teñida por la incertidumbre y un cielo de color naranja que presagiaba lo peor para un proyecto de agricultura y ganadería sostenible en el que la familia lleva trabajando casi una década.Juan Diego Sandoval, jefe de sala del restaurante Coque, relató la angustia del trayecto hacia el evento cuando la situación comenzó a desbordarse. "A las 17.00 horas, la A-6 estaba colapsada, con todos los coches parados y el cielo rojo, lleno de humo. Parecía el apocalipsis". Al llegar a la finca, el escenario no era más alentador: la novia se retrasó una hora por el atasco y el fuego se sentía peligrosamente cerca. Según recuerda el empresario: "El cielo estaba de una belleza absoluta, de color naranja, pero estábamos acojonados".La gravedad del incendio, ya consolidado como el más importante de la historia de la Comunidad de Madrid, obligó a evacuar el camping de El Escorial, situado a tan solo un kilómetro de la propiedad de los Sandoval. Juan Diego describe la dureza de aguantar durante la celebración: "Llegaron a evacuar el camping de El Escorial, que está a sólo un kilómetro de aquí. Aguantamos mientras se desarrollaba el evento, pero fue muy duro. No sabía dónde meterme".Ante la amenaza inminente, Juan Diego Sandoval tomó medidas desesperadas para proteger a sus animales, incluyendo caballos, toros de lidia y ovejas rubias de El Molar, una especie en peligro de extinción. Además, días antes habían refugiado en su finca más de cien paneles con un millón y medio de abejas procedentes de una explotación en Villa del Prado que terminó desapareciendo bajo las llamas.El empresario destaca que el mantenimiento previo de la finca fue vital para evitar que el fuego prendiera con facilidad. "Con la maquinaria que tenemos, pasamos por todo el perímetro. Aunque, gracias a los animales, lo tenemos todo muy limpio y es más difícil que arda". Durante las horas críticas, los hermanos se pusieron en contacto con la presidenta de la Comunidad de Madrid y la alcaldesa de San Lorenzo para ofrecer ayuda alimentaria, aunque se les informó de que los equipos de World Central Kitchen ya estaban operativos.Tras una noche de vigilancia constante que se prolongó hasta las cinco de la mañana, el viento cambió y la intensidad de las llamas disminuyó. Para Juan Diego, el alivio fue inmenso al pensar en lo que podría haberse perdido: "Hubiese sido una pena. Hemos entregado nuestra vida aquí. Se hubiese perdido el trabajo de nueve años en la tierra. Tenemos una historia bonita dentro de la finca".A pesar de que el fin de semana pudieron continuar con su agenda de eventos, los Sandoval han querido lanzar un mensaje crítico sobre la gestión del monte y la burocracia actual. Juan Diego recalca que es fundamental trabajar en la prevención y permitir que quienes conocen el terreno puedan cuidarlo sin trabas administrativas: "La culpa de todo la tiene el ser humano. El campo tiene que estar limpio y la gente que lo trabaja sabe cómo cuidarlo. Hoy para todo tenemos que pedir permiso y queremos poder cortar un árbol sin que nos pongan denuncias". 

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00:02Amigos, amigas, obviamente en estas telefonías, visuales sean lo más importante,
00:07viva los amigos, amigos, ¡danos la vencedida!
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