Si hubo un protagonista sobre el escenario de la Plaza de Cibeles más allá de los discursos, ese fue Marc Cucurella. El lateral de la selección española volvió a demostrar su carácter desenfadado y se convirtió en uno de los grandes animadores de la celebración por la conquista del Mundial 2026, desatando la locura entre los miles de aficionados congregados en el centro de Madrid.Durante la fiesta de los campeones, Cucurella no dejó de cantar, bailar y saltar al ritmo de la música, contagiando su energía tanto a sus compañeros como al público. Los asistentes le seguieron encantados cuando entonaba su himno propio: "Cucu Cucurella", decía el futbolista, "se come una paella", gritaba la afición. Sus gestos, bromas y constantes guiños a la afición provocaron una lluvia de aplausos y cánticos, consolidándolo como uno de los futbolistas más carismáticos de La Roja.El defensa disfrutó de cada instante de la celebración, participando activamente en los cánticos y mostrando la complicidad que ha caracterizado al vestuario durante todo el campeonato. Su espontaneidad volvió a conquistar a los seguidores, que corearon su nombre en varios momentos del acto.El espectáculo de Cucurella fue uno de los momentos más virales de la fiesta en Cibeles, poniendo el broche perfecto a una jornada histórica en la que España celebró junto a su afición la conquista de la segunda estrella y el título de campeona del mundo.
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