00:00Colombia es mucho más que sus líderes políticos. El chantaje moral y el maniqueísmo han sido los
00:07síntomas más evidentes de la degradación del debate que caracterizó esta campaña electoral.
00:12En la tarde de este domingo, cuando conozcamos los resultados, muchos colombianos sentirán
00:18entonces zozobra. Pero no hay razones para desconfiar del trabajo de la registraduría,
00:24por imperfecto que sea nuestro sistema electoral. Quien gane será quien obtenga la mayoría de los
00:30votos. Y comenzarán entonces a resonar esas frases que todos hemos escuchado durante las últimas
00:36semanas en nuestros espacios más íntimos. Si votas por Abelardo de la Espriella, quieres que me
00:42destripen. Si votas por Iván Cepeda, avalas los excesos del gobierno. Si votas en blanco, eres
00:48cómplice de lo peor. ¿Quedarán rotas las relaciones entre quienes votaron diferente? ¿Se
00:55acabarán amistades y vínculos familiares? Como sociedad, no podemos permitirlo. Este lunes,
01:03cuando retomemos nuestras rutinas, conviviremos con personas que no votaron como nosotros.
01:09Llegamos a esta jornada tras cuatro años en los que el presidente Gustavo Petro recurrió a las redes
01:14sociales de manera incendiaria para descalificar a la oposición y a sus contrapesos institucionales.
01:20Al involucrarse indebidamente en la campaña de Iván Cepeda, el mandatario se inscribió en una
01:27tendencia global de desprecio a por las formas democráticas. En ese mismo marco, con el insulto
01:34como divisa, han jugado personales como Donald Trump o Javier Milei, referentes internacionales del
01:40candidato Abelardo de la Espriella. El beneficio para estos líderes, la prevalencia del odio,
01:47genera un sesgo de confirmación tan severo que la ciudadanía deja de ser militante y pasa a ser
01:53hincha. Se perdonan los pecados propios de la inactitud a la corrupción, porque señalar al líder
02:00implica favorecer a tu enemigo. Así, la fiscalización del poder pierde toda relevancia.
02:08Hoy iremos a las urnas sin un solo debate entre los candidatos. En esta campaña, la deliberación
02:15sobre propuestas programáticas pasó a un segundo plano. Primó la destrucción de la
02:20reputación del adversario. Es una estrategia tan facilista como efectiva. Mover al electorado
02:28a través de propuestas técnicas o argumentos racionales requiere pedagogía y de tiempo.
02:33En cambio, convencer de que el otro es un peligro absoluto, a punta de odio y de memes,
02:40es un pegamento inmediato. El odio simplifica la oferta electoral a una lucha mítica del bien
02:48contra el mal. La democracia carga con una paradoja. Permite votar para acabar con ella. Esto es
02:56particularmente riesgoso en un sistema presidencialista como el de Colombia. A diferencia de los
03:02regímenes parlamentarios donde el ejecutivo está obligado a la negociación permanente con el
03:06legislativo, nuestro sistema permite a los mandatarios asumir que llegaron al poder con
03:11un mandato popular y encerrarse en la quimera discursiva de encarnar la voz del pueblo. Pero
03:19el pueblo jamás habla con una sola voz. Ni sus mayorías son las únicas que tienen derechos y que
03:25hay que satisfacer. El efecto más nefasto de esta dinámica es la deshumanización. El diferente,
03:34las minorías, las clases altas, las clases bajas, los migrantes, los empresarios, los que no votan como
03:40yo, se convierten en el chivo expiatorio al que se culpa de los problemas del país. Pero no hay opción.
03:47Toca convivir con ese otro con el que tenemos diferencias que parecen a veces irreconciliables.
03:53Además, porque lo que nos une con nuestros vecinos, familiares y amigos es mucho más fuerte que
04:00aquello que nos separa. Votemos como votemos este domingo, todos compartimos el deseo elemental de que
04:07al país le vaya bien. Y eso es algo que jamás debemos pasar por alto, ni quien gane tampoco.
04:15Si está en desacuerdo con este editorial, envíe su antieditorial de 500 palabras a
04:20elespectadoropinion.com
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