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  • hace 2 días
Es lo de siempre con los cachorros de uno de los partidos que apoyan al Gobierno Sánchez.

Cientos de biludetarras se dedicaron a empañar una jornada histórica para el deporte español y tratar de ahogar lo que es un sentimiento de apoyo inquebrantable al combinado dirigido por Luis de la Fuente.

Los festejos por la histórica final del Mundial, en la que participó la Selección Española, estuvieron marcados por episodios de tensión, agresiones y acciones de boicot en Bilbao, Vitoria y Eibar.

Lo que prometía ser una noche de celebración pronto desembocó en varios incidentes protagonizados por aquellos que mostraban camisetas o banderas de España. Todo esto sucedía en un ambiente donde se entrelazan rivalidades deportivas, identidades nacionales y el eco persistente de la violencia política en el País Vasco.

En Bilbao, la atención se centró en el parque de Doña Casilda, donde el Partido Popular había instalado una pantalla gigante para que cientos de aficionados pudieran seguir la final. Según los informes oficiales, un grupo de unas veinte personas, que provenían de una movilización a favor de la Selección Vasca, se acercó para:

Intentar sabotear la proyección del partido en la pantalla, lanzar objetos y causar destrozos en el área de la pérgola y proferir insultos hacia los seguidores de la Selección Española, algunos de carácter claramente despectivo hacia los españoles a los que se les gritó el insulto de "hijos de p...".

La Ertzaintza tuvo que intervenir para controlar los altercados y apartar a los grupos radicales de los aficionados que se reunieron para disfrutar del partido.

Este episodio se alineó con las acciones recientes del colectivo juvenil abertzale Ernai, que se ha atribuido el robo de camisetas de España en comercios de Bilbao, Vitoria y Pamplona, en medio de la controversia por la reivindicación de la selección vasca.

En Vitoria, los incidentes siguieron un patrón similar. Un grupo numeroso, que rondó las treinta personas, agredió a dos jóvenes aficionados de la Selección Española. Este ataque fue llevado a cabo de manera organizada y con una clara intención intimidatoria.

Los agresores utilizaron gas pimienta para dispersar a las víctimas y a quienes intentaron acudir en su ayuda, propinaron golpes a los dos seguidores, que requirieron atención médica y les exigieron que se quitaran elementos identificativos de España, en concordancia con otros casos recientes investigados como delitos de odio y coacciones

La agresión, que ocurrió poco antes del inicio del partido, obligó a movilizar a los servicios de emergencia y cuerpos policiales, y se investiga si está relacionada con otros episodios similares acaecidos en la ciudad.

En Eibar, localidad natal de Mikel Oyazrzábal, los incidentes fueron de menor escala, aunque siguiendo la misma tónica: insultos y presión sobre aficionados que disfrutaban del partido en espacios públicos, lo que llevó a la intervención de patrullas de seguridad para evitar agresiones físicas, de acuer

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