Mientras España se jugaba el pase a las semifinales del Mundial de 2026 frente a Bélgica en el SoFi Stadium de Los Ángeles, a más de 9.000 kilómetros de distancia se vivía un episodio muy diferente durante las fiestas de San Fermín. La plaza de toros de Pamplona, escenario de la cuarta corrida de la feria, se convirtió en el centro de una inesperada polémica de carácter patriótico que acaparó la atención de buena parte de los asistentes.
El incidente se produjo durante el tradicional paseíllo previo al festejo, en el que estaban anunciados Morante de la Puebla, Borja Jiménez y Pablo Aguado. En la zona ocupada por las peñas aparecieron dos pancartas con los mensajes "Puta España" y "Puta selección", coincidiendo precisamente con el encuentro de la selección española en el Mundial.
La reacción del resto del público fue prácticamente inmediata. Nada más hacerse visibles los carteles, desde distintos puntos de la plaza comenzaron a escucharse silbidos, abucheos y gritos de protesta dirigidos a quienes exhibían las pancartas. Los cánticos de "fuera, fuera" se impusieron durante varios minutos con el objetivo de reclamar que los mensajes fueran retirados. Entre las protestas también se escucharon insultos dirigidos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Con el paso de los minutos, el ambiente fue ganando intensidad. Lo que comenzó como una respuesta de rechazo terminó convirtiéndose en una demostración colectiva de apoyo a España. Miles de aficionados comenzaron a entonar de forma espontánea el conocido cántico de "Yo soy español, español, español", que fue secundado por buena parte de la plaza. Poco después, las voces derivaron en el tradicional "Que viva España", en una escena que contrastó con los mensajes iniciales y que convirtió la plaza de toros de Pamplona en un escenario de reivindicación patriótica mientras la selección disputaba uno de los partidos más importantes del campeonato.
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