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  • hace 2 días
En medio del dolor causado por el doble terremoto en La Guaira, emergen testimonios de profunda resistencia humana como el de Adriana López, habitante de Mare Abajo. Ella personifica la fuerza espiritual de un pueblo que no se rinde ante la tragedia; su historia refleja el papel fundamental de las mujeres en la organización y recuperación colectiva de las comunidades afectadas. teleSUR

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Transcripción
00:00Un gusto saludarles.
00:02Estamos en el centro de la capital venezolana con una mujer, Adriana López,
00:05que estuvo 7 horas bajo los escombros en La Guaira.
00:09Su historia se hizo viral por su sentido del humor,
00:12por su tremenda resiliencia, en una situación realmente dramática.
00:16Hay mucho que aprender de cómo Adriana ha enfrentado esta tremenda tragedia
00:21y estamos aquí con ella.
00:22Adriana, muchas gracias por recibirnos.
00:24Buenas tardes a todos, gracias por esta entrevista.
00:28En principio, bueno, sí explicar que es importante para mí
00:33que se sepa que este video no se hizo viral,
00:36o sea, este video no se hizo con ninguna intención.
00:38Fue en el rescate que mi sobrino, mientras alumbraba, grabó.
00:42Y a los dos días un vecino fue a ver cómo yo me había salvado
00:46porque él no se explicaba.
00:47Y le digo, yo no tenía celular, yo había perdido mi celular
00:50y lo tenía mi sobrino, le digo, enséñaselo.
00:53Enséñaselo.
00:54Y se lo enseña y como se queda asombrado, le dice, pásamelo.
00:56Y con eso, a los dos días, yo, mi primo y yo no nos gustó
01:01porque, bueno, no estaba allí en unas condiciones
01:03que quizás no era para salir al público, pero, bueno, se hizo viral.
01:08Solo Dios sabe por qué las cosas pasan.
01:10Y, bueno, ni modo, después lo aceptamos y lo hemos asumido
01:13y hemos aceptado la entrevista para aclarar un poco también
01:16que él era mi, es mi primo hermano, amado.
01:19Y, bueno, cómo fueron las cosas, se las voy a relatar.
01:22Yo estaba en mi casa, me había pintado, aplicado un tinte ahí
01:26para cubrirme las canitas, porque uno, la mujer, siempre está cuidando
01:29esos detalles.
01:30No pensaba salir.
01:33Mi hijo pensaba bajar con mi nieto y la esposa.
01:36Y, bueno, al final me dijeron que no iban a bajar, gracias a Dios,
01:39que no bajaron.
01:40Y, bueno, decido, como a las seis, levantarme, sacarme el tinte.
01:43Cuando empiezo a ver que todo se mueve, me mueve, como yo había vivido
01:48dos terremotos, dos sismos más o menos de esa intensidad,
01:52que yo entendía que iban a ser manejables.
01:55Me paro, me dirijo a la puerta, pero la llave la tenía en un gabinete.
02:00Cuando la voy a abrir, hasta ahí supe.
02:03Me imagino, saco conclusiones ahora, que ahí vino el segundo sismo,
02:07el segundo terremoto.
02:08Y ahí fue cuando vino la tragedia, que yo lo que recuerdo es que yo vi que
02:13se vino como algo encima.
02:14Yo no sé si estuve desmayada, no sé si perdí el conocimiento un tiempo.
02:18Sé que tenía una herida aquí en la frente, el ojo caído, muy negro todo
02:22alrededor del ojo.
02:24Pero no recuerdo.
02:25Yo siento que ahí mismo me abrí los ojos, me vi acostada ahogándome,
02:29porque estaba en un espacio muy pequeño para mí y no respiraba bien,
02:33el cuello torcido, y empecé a ver el celular.
02:36Estaba en un ticto prendido y así quedó abajo, más abajo unas láminas.
02:41Pero yo pensé, puedo buscar el celular abajo y llamo a alguien,
02:45pero si bajo y no puedo subir, porque era, no era una escalera,
02:49era un tamaño mucho más hondo.
02:51Bueno, en total que decidí ahí como que pensar, bueno,
02:54lo material versus la vida.
02:56Y pensé, no.
02:58Y entonces, dejé el tema del celular, que no sabía que no había señal,
03:03no sabía la magnitud de lo que estaba ocurriendo,
03:04pero lo dejé así, decidí.
03:06Y decidí ver un espacio que había como una lucecita en lo alto,
03:10y vi que era alto, y dije, si saco esto por aquí.
03:13Empecé a sacar una, que otra piedrita, escombrito,
03:14cosas leves, por supuesto.
03:16Y determiné que me podía parar.
03:18Me levanté, exactamente quedaba del tamaño mío.
03:23Un poco aquí apretado en la cabeza,
03:25y creo que por eso estuve morado en la, porque cuando me movía,
03:30me pegaba un poco aquí.
03:32O sea, quedé un poco apretada, pero estaba parada, estaba levantada.
03:35Vi que había algún rayito de luz que les comenté cuando lo vi acostada,
03:39por ahí respiraba, por ahí de vez en cuando entraba aire.
03:42Pero también de repente entraba un olor como a químico,
03:45que después las personas me explicaron que como tenía un tinte aplicado,
03:48eso también podía haber hecho un efecto,
03:50gracias a Dios que nos sucedió así.
03:52Bueno, ahí, con una tranquilidad,
03:55que siento que Dios me la, me la,
04:00me transmitió una paz y una tranquilidad.
04:03Por momentos me desesperaba, claro que sí, porque habían réplicas,
04:06y cuando sentía las réplicas,
04:08uno sentía como que se iba a volver a mover todo,
04:10y te podías ir hacia abajo.
04:12Pero cuando, en ese interín, escuché la voz de una vecina,
04:15la vecina Neyla Isturde, que vivía al lado mío,
04:18cuando la escucho, le empiezo a pegar gritos,
04:20Neyla, Neyla, eres tú, y ella escucha también mi nombre,
04:22y me dice, Adriana, ¿estás bien?
04:24Adriana, me dijo, nos van a venir a sacar,
04:26quédate tranquila, ella me dio mucha fuerza.
04:29Más que todo eso, es que estamos bien,
04:31es que estamos sanos, los que pudimos salvarnos,
04:33los que pudimos rescatarnos,
04:34los que pudimos estar bien, que quizás tenemos,
04:37estamos donde un vecino, donde un familiar,
04:41podemos, podemos, desde el punto de vista positivo, salir adelante.
04:46Es lo que considero, que siempre no hay que perder esa perspectiva.
04:54Bueno, es la historia de Adriana López,
04:56esta mujer venezolana que está aquí,
04:58dispuesta como miles de venezolanos y venezolanas a renacer.
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