Después de una ecografía y darse cuenta que su vientre tenía más de 40 ó 50 quistes, el doctor le dijo que jamás podría embarazarse. Erika Heck y su esposo Tobi decidieron quebrarse delante de la presencia de Dios y entregar todo. Tiempo después, fueron al médico y le dijo que su matriz está perfecta, todos los quistes habían desaparecido milagrosamente. Como bien dijo Erika: "Quiebrate en Su presencia y vas a experimentar lo que significa la victoria en tu prueba"
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