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  • hace 3 horas
El Mundial de 2026 ha saltado de los terrenos de juego a los despachos de la Casa Blanca en un movimiento sin precedentes que amenaza con quebrar la neutralidad del deporte rey. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que pidió personalmente al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, una revisión de la "horrible" tarjeta roja que recibió el delantero estrella de la selección norteamericana, Folarin Balogun. El mandatario republicano justificó su injerencia alegando que "lo único que hice fue pedir una revisión porque no pensé que fuera falta".
Folarin Balogun, máximo goleador del conjunto dirigido por Mauricio Pochettino con tres tantos, fue expulsado en el duelo de dieciseisavos contra Bosnia-Herzegovina tras una revisión de video que determinó que pisó el pie del defensor Tarik Muharemovic. Sin embargo, para Trump, la acción fue un mero lance fortuito: "eso ni siquiera fue una infracción. Eran dos tipos corriendo a toda velocidad y que por casualidad chocaron entre sí".
Además de defender al jugador del AS Mónaco, el presidente no dudó en atacar la integridad del colegiado brasileño Raphael Claus, al que describió como "un poco sospechoso si revisan su pasado". Trump, quien afirma que "entiende muy bien de deportes", calificó la norma de suspensión automática como "muy injusta".
Tras la presión política desde Washington, la FIFA tomó una decisión que ha dejado en shock a la comunidad internacional. Aunque el Código Disciplinario dicta una suspensión obligatoria para el siguiente partido tras una roja directa, la Comisión Disciplinaria aplicó el artículo 27 para dejar el castigo en suspenso durante un periodo de prueba de un año. Según Trump, el organismo internacional tomó una "decisión realmente brillante".
El presidente añadió con tono desafiante respecto al próximo encuentro: "vamos a tener al equipo completo, y Bélgica va a tener al equipo completo. ¿Y saben qué? Si nos ganan, entonces pueden sentirse muy orgullosos". No obstante, lanzó una advertencia que ha encendido todas las alarmas: "de la otra manera, si nos ganan... yo diré que estuvo amañado, igual que la elección de 2020 estuvo amañada".
Las reacciones de indignación en el fútbol europeo han sido inmediatas. La UEFA ha calificado la medida de "sin precedentes, incomprensible e injustificable", señalando que esta resolución vulnera los fundamentos de una competición justa y transparente. Por su parte, la Federación Belga (RBFA) se mostró "asombrada" y ha impugnado la participación de Balogun en el partido de octavos de final previsto para este lunes.
Los belgas acusan a la FIFA de falta de transparencia y de "crear ella misma el recurso e inmediatamente garantizar que sería declarado inadmisible", al no proporcionar una decisión razonada que permitiera una apelación efectiva. Este conflicto sitúa el proceso disciplinario de la FIFA en el punto de mira mundial, cuestionando si la política ha logrado doblar el brazo al reglamento deportivo.

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