La gesta deportiva de la selección noruega ante Brasil en el Mundial ha traído consigo una noticia de igual calado institucional para el país: la reaparición pública de la princesa Mette-Marit. A sus 52 años, la heredera se dejó ver por primera vez tras el trasplante de pulmón al que fue sometida el pasado 18 de junio, una intervención crítica motivada por el agravamiento de la fibrosis pulmonar crónica que padece desde el año 2018.
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