El Estadio Ciudad de México estalló en un rugido unánime de júbilo luego de que el árbitro central expulsara al defensor inglés Jarell Quansah durante el encuentro de octavos de final de este domingo.
La tarjeta roja, que deja a la selección de Inglaterra con un hombre menos en el campo, fue celebrada por la afición mexicana como una oportunidad inmejorable para buscar la remontada tras ir abajo en el marcador.
El ambiente en Santa Úrsula, que se encontraba bajo una enorme tensión, se transformó radicalmente tras la decisión arbitral, inyectando un nuevo impulso anímico tanto a los jugadores del Tri como a los miles de seguidores que han convertido las tribunas en una auténtica caldera.
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