Las primeras negociaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán desde el final de la reciente guerra comenzaron este domingo en Suiza en un clima marcado por la tensión y la desconfianza mutua. El encuentro, considerado un paso importante para consolidar la frágil paz alcanzada tras semanas de enfrentamientos, se desarrolla bajo la presión de una nueva advertencia lanzada por el presidente estadounidense, Donald Trump, contra el Gobierno de Teherán.
A pocas horas del inicio de las conversaciones, Trump exigió públicamente a Irán que ponga fin al apoyo y a las actividades de Hizbulá en Líbano, una organización a la que Washington considera una amenaza para la estabilidad regional. El mandatario estadounidense advirtió además de que, si Teherán no toma medidas inmediatas para contener a sus aliados en la región, Estados Unidos no dudará en volver a emprender acciones militares contra objetivos iraníes.
«Irán debe detener inmediatamente a sus muy bien pagados representantes en Líbano. Si no lo hacen, golpearemos a Irán con mucha dureza otra vez, igual que la semana pasada, pero aún más fuerte», escribió Trump en un mensaje difundido desde Camp David.
La amenaza llega en un momento especialmente delicado para el proceso diplomático. Las delegaciones de ambos países se reúnen en el complejo de Bürgenstock, situado a orillas del lago de Lucerna, con el objetivo de desarrollar y concretar los compromisos recogidos en el memorando de entendimiento firmado la semana pasada para poner fin al conflicto.
La representación estadounidense está encabezada por el vicepresidente, JD Vance, mientras que la delegación iraní está liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf. En las conversaciones también participan mediadores de Pakistán y Qatar, que buscan facilitar el diálogo y reducir las diferencias entre las partes para evitar una nueva escalada de tensión en Oriente Próximo.
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