Una historia marcada por la pasión, los secretos, las traiciones y los sentimientos prohibidos. En este episodio, la hacienda comienza a revelar tensiones, emociones intensas y conflictos que marcarán el destino de sus personajes.
Sigue esta saga llena de drama, amor, ambición y giros inesperados.
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#ElCuerpoDelDeseo #DramaLatino #SagaFamiliar #PasiónYSecreto
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00:00—¡Ya sé! ¡Fue la chismosa de mi hermana quien te contó, ¿verdad, mamá? —respondió Leticia con
00:06tono mordaz, mientras jugueteaba distraídamente con un mechón de su cabello negro. Milagros
00:12suspiró profundamente, las arrugas sutiles alrededor de sus ojos cafés acentuándose con
00:18preocupación. Sus dedos bronceados se entrelazaron con más fuerza sobre la tela desgastada de su
00:24bata, mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante en la mecedora que crujió bajo su peso.
00:30—Todo el mundo está hablando de lo que pasó en la cascada —respondió con voz calmada pero firme,
00:36sosteniendo la mirada desafiante de su hija sin pestañear. Milagros respiró hondo,
00:41buscando las palabras adecuadas antes de continuar. —Mija, por favor, entra en razón —suplicó con
00:47ternura maternal mezclada con exasperación. —Ve a estudiar, aprende una profesión. No puedes
00:53seguir así. —Mamá, ¿acaso Camila aprendió alguna profesión? —replicó Leticia con voz
00:59cargada de amargura, dejando caer los brazos a los costados en un gesto de frustración. Leticia
01:05dio un paso hacia su madre, su figura curvilínea proyectando una sombra alargada sobre el suelo
01:11de terracota. —¡Claro que no! —continuó con vehemencia, sus labios carnosos temblando
01:18ligeramente. —Pero ahora es una Flores, y hasta frecuenta la casa grande. Su voz se quebró levemente al
01:26pronunciar estas últimas palabras, revelando la herida que palpitaba bajo su aparente desdén.
01:32—Se viste mejor que nosotras —añadió, señalando con un gesto despectivo su propia ropa sencilla y
01:39la de su madre. Milagros observaba a su hija con una mezcla de comprensión y tristeza, reconociendo
01:46en ella la misma ambición que ella misma había albergado décadas atrás, cuando soñaba con una
01:52vida diferente. —Ella es la madre de Mateo y por eso tiene esos privilegios —respondió
01:58milagros con voz suave pero firme, sus ojos cafés dulces fijos en los de su hija, como buscando un
02:04puente hacia aquel corazón rebelde que parecía alejarse cada día más. —Por eso mismo, mamá —murmuró Leticia
02:13entre dientes, mientras se giraba bruscamente hacia la puerta, su figura curvilínea recortándose contra
02:18la luz del atardecer que se filtraba desde el exterior. Milagros observó la espalda tensa de
02:24su hija, reconociendo en ella no solo la belleza heredada, sino también aquella determinación
02:29feroz que tanto la preocupaba, pues sabía por experiencia propia hacia qué precipicios podía
02:35conducir la ambición desmedida cuando se mezclaba con el deseo y la juventud.
02:41—Voy a tomar aire —anunció Leticia con voz tensa, su mano pequeña aferrándose al marco de madera
02:48desgastado. Pero antes de salir giró su rostro hacia milagros, sus ojos castaños claros brillando
02:55con una determinación que hizo que su madre contuviera la respiración. Pues que sepas que un día hizo una
03:02pausa dramática, su voz bajando a un tono que mezclaba amenaza y juramento.
03:09—Yo también seré una Flores. La última palabra quedó flotando en el aire como una declaración de guerra,
03:16mientras Leticia salía al porche y cerraba la puerta tras de sí con un golpe que hizo temblar
03:21las fotografías en las paredes. Milagros permaneció inmóvil. Conocía demasiado bien esa mirada,
03:28ese tono de voz. Los había visto antes en sí misma, décadas atrás, cuando el deseo y la ambición la
03:35llevaron a los brazos de Pablo, desencadenando una serie de eventos que aún hoy seguían moldeando
03:40sus vidas. Cuatro meses después, la sala principal de la Casa Grande resplandecía bajo la luz dorada
03:48que se filtraba por los amplios ventanales, iluminando los muebles de madera oscura pulida y los retratos
03:55familiares que adornaban las paredes color crema. Esperanza Flores, sentada en un sillón de cuero
04:02marrón. Pablo Mendoza, imponente con su estatura alta y constitución robusta, se paseaba de un lado
04:09a otro sobre la alfombra persa. —He hablado con varios peones —explicó con voz grave, pasándose una
04:16mano por su barba castaña de dos días—, pero ninguno quiere asumir el cargo de capataz porque
04:21implica demasiada responsabilidad. Elena, con su cabello negro largo y liso cayendo como una
04:26cascada hasta su cintura. Valentina, cuyo cabello negro en corte bob con mechas blancas enmarcaba su
04:33rostro de expresión decidida. —¿Hablaste con Benicio Díaz, el esposo de Estefanía? Tal vez
04:38él quiera —sugirió Elena con voz melodiosa, inclinándose ligeramente hacia adelante en el sofá
04:44tapizado en tonos tierra. Pablo se detuvo un momento, pasando el peso de su cuerpo de un pie
04:51a otro y negó con la cabeza. —Aún no —admitió, su voz resonando en la amplitud de la sala. Pensaba
04:59consultarlo primero con ustedes. Valentina, sentada en un sillón individual con las piernas cruzadas,
05:05no tardó en expresar su opinión. —¡De ninguna manera! —exclamó con firmeza, su cabello negro con
05:12mechas blancas balanceándose con el movimiento brusco de su cabeza. Ese hombre no tiene ninguna
05:17experiencia para asumir un cargo así. Sus palabras quedaron suspendidas en el aire de la sala, mientras
05:23un silencio momentáneo se instalaba entre ellos. Pablo se volvió hacia Esperanza. —¿Y usted,
05:31qué opina? —preguntó con genuino respeto, su voz suavizándose al dirigirse a la matriarca.
05:37Una sonrisa leve curvó sus labios bajo la barba castaña clara de dos días. Aunque yo sea el
05:44administrador, su opinión tiene un valor incalculable. Esperanza enderezó ligeramente su
05:50postura curvada. Sus ojos azules, herencia de un antepasado europeo, recorrieron los rostros de
05:56sus hijas y de Pablo, el hombre que había traído tanto amor como dolor a su familia y que ahora,
06:02en el otoño de sus vidas, se había convertido en un pilar fundamental de la hacienda.
06:09—Nadie nace sabiendo las cosas —pronunció finalmente con voz pausada pero firme,
06:15la sabiduría de sus 78 años resonando en cada sílaba. Esperanza hizo una pausa,
06:22permitiendo que sus palabras se asentaran en el ambiente.
06:27—Todo el mundo exige experiencia para contratar a alguien —continuó la matriarca,
06:32su voz adquiriendo un tono más profundo.
06:37—Pero, si no le damos una oportunidad a la gente, ¿cómo van a adquirir esa experiencia?
06:44La pregunta quedó flotando en el aire como una verdad innegable, simple pero poderosa.
06:50Elena y Valentina intercambiaron miradas, sus expresiones reflejando el impacto de aquellas
06:56palabras sencillas pero cargadas de sabiduría. Pablo, por su parte, no pudo contener su admiración.
07:02Con una sonrisa amplia que iluminó su rostro curtido por el sol, dio dos palmadas entusiastas,
07:09el sonido resonando en la amplitud de la sala. —¡Exactamente! —exclamó con genuino entusiasmo,
07:16sus ojos azules profundos brillando con renovada energía. —Esa es precisamente la actitud que
07:23ha mantenido esta hacienda prosperando durante generaciones. Se acercó a Esperanza y en un
07:29gesto de profundo respeto posó suavemente su mano sobre el hombro de la anciana. El contraste
07:35entre la mano grande y bronceada de Pablo, y la frágil figura de Esperanza en su vestido azul
07:41marino era conmovedor, como si en ese simple contacto se transmitiera una silenciosa promesa
07:47de continuar el legado que ella había construido con tanto esfuerzo. Valentina permaneció en silencio,
07:55sumida en sus propios pensamientos. Sus ojos verdes intensos reflejaban una mezcla de respeto
08:01hacia su madre y cierta inquietud ante la perspectiva de tener a Benicio como capataz.
08:06Las palabras de Esperanza habían sembrado una semilla de duda en su determinación inicial.
08:13Pablo se alejó respetuosamente de Esperanza y caminó hacia el centro de la sala, donde la luz
08:19que entraba por los ventanales creaba un charco dorado sobre la alfombra persa. —Entonces está
08:25decidido. Anunció con voz firme pero amable, asumiendo su papel de administrador con la
08:31autoridad que los años y la experiencia le habían conferido. —Hablaré con Benicio mañana
08:36mismo y le ofreceré el puesto de capataz, con un período de prueba, por supuesto. Miró a cada
08:42una de las mujeres, buscando algún signo de objeción, pero encontró solo aceptación silenciosa.
08:49Al día siguiente, el sol de la mañana venezolana ya calentaba con fuerza cuando Benicio Díaz
08:55cruzó el patio principal de la hacienda en dirección a la oficina de Pablo. Al ver entrar
09:01a Benicio, Pablo se levantó con una sonrisa cordial, extendiendo su mano en un gesto de
09:07bienvenida. —Buenos días, Benicio. Gracias por venir tan pronto —dijo con voz afable
09:13mientras señalaba una silla frente al escritorio, invitándolo a tomar asiento. Benicio correspondió
09:20al saludo con un apretón de manos firme pero respetuoso y se sentó en la silla indicada,
09:26manteniendo la espalda recta y las manos apoyadas sobre sus rodillas, en una postura que delataba
09:32cierta tensión. —Te he llamado porque tenemos una situación en la hacienda —comenzó Pablo,
09:38volviendo a sentarse y apoyando los antebrazos sobre el escritorio. —Como sabrás, desde la
09:43muerte de Antonio estamos sin capataz y ninguno de los peones quiere asumir esa responsabilidad.
09:49Hizo una pausa, estudiando la reacción de Benicio, cuyos ojos oscuros permanecían fijos
09:55en él con una mezcla de interés y cautela. —He estado observando tu trabajo estos meses,
10:01Benicio. Eres responsable, conoces bien el funcionamiento de la hacienda y los hombres
10:06te respetan. Pablo se inclinó ligeramente hacia adelante, su voz adquiriendo un tono más
10:12confidencial. Por eso quería preguntarte si estarías dispuesto a hacer una prueba como
10:17capataz. Benicio parpadeó sorprendido, su expresión transformándose momentáneamente
10:22antes de volver a su habitual cautela. Abrió la boca para responder, pero en ese preciso
10:28instante la puerta del despacho se abrió sin previo aviso. Estefanía Díaz entró con paso
10:34decidido, llevando una taza de café humeante. Su presencia transformó inmediatamente la atmósfera
10:41de la habitación. Vestía un conjunto que resaltaba cada curva de su cuerpo atlético,
10:46una falda corta roja que se adhería como una segunda piel a sus caderas anchas y muslos
10:51gruesos, y una blusa blanca de botones y manga corta que apenas contenía su busto generoso.
10:57Caminó con gracia natural hacia el escritorio, consciente del efecto que causaba, sus caderas
11:03balanceándose rítmicamente con cada paso.
11:07Buenos días, señor Pablo. Saludó con una sonrisa radiante mientras colocaba la taza
11:13de café frente al administrador. Pensé que le vendría bien un café recién hecho.
11:25Al girarse y ver a su esposo sentado frente al escritorio, Estefanía se detuvo en seco,
11:31su sonrisa desvaneciéndose momentáneamente. Sus ojos color miel se abrieron con sorpresa,
11:37y luego se entrecerraron con curiosidad.
11:41—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó directamente a Benicio, colocando una mano
11:46en su cadera en un gesto que acentuaba aún más sus curvas. La atmósfera en el despacho
11:52cambió instantáneamente, cargándose de una tensión casi palpable. Benicio se enderezó
11:58en su asiento, sus ojos oscuros recorriendo de arriba a abajo la figura de su esposa, deteniéndose
12:04en la falda roja que apenas cubría sus muslos y en la blusa blanca cuyos botones parecían
12:09esforzarse por mantenerse cerrados.
12:13—Lo que estoy haciendo aquí no es de tu incumbencia —respondió con voz baja pero
12:17cargada de autoridad contenida. Pablo, atrapado inesperadamente en medio de lo que parecía
12:23ser un conflicto matrimonial, con una mezcla de incomodidad y fascinación. Benicio actuó
12:29con autoridad mientras echaba un vistazo a la minifalda y el escote de la blusa casi lo
12:34dejaba todo al descubierto. Se acercó un paso hacia Estefanía, señalándola con un
12:40dedo mientras bajaba aún más la voz, como si quisiera que sus palabras quedaran entre
12:45ellos a pesar de la presencia de Pablo.
12:49—En casa vamos a tener una conversación seria, ¿me oyes, mujer? —advirtió, cada palabra
12:55cargada de una amenaza velada. Sus ojos oscuros brillaban con una mezcla de celos y autoridad
13:01herida, mientras su mirada recorría nuevamente el atuendo de su esposa, mucho más revelador
13:07de lo que él consideraba apropiado. Lejos de intimidarse, Estefanía irguió la cabeza
13:13y enfrentó la mirada de su esposo. Sus ojos color miel brillaban con una determinación
13:18feroz y sus labios carnosos se curvaron en una sonrisa desafiante que revelaba dientes
13:25perfectamente blancos contra su piel de ébano.
13:29—En casa puedes decir lo que quieras —respondió con voz firme.
13:36—Pero aquí, en mi lugar de trabajo, quien manda soy yo.
13:41Dio un paso hacia Benicio, acortando aún más la distancia entre ellos.
13:46Benicio entrecerró los ojos, su respiración volviéndose más profunda mientras luchaba
13:51por mantener la compostura. El prominente bigote se agitó nuevamente cuando habló,
13:57su voz un tono grave más alto que antes.
14:00—¡Alto ahí, mujer! —exclamó, extendiendo una mano entre ellos como si quisiera establecer
14:07una barrera física.
14:10—No puedes hablarme así. Recuerda que soy tu esposo.
14:14Las venas de su cuello se marcaron bajo su piel negra y sus músculos se tensaron visiblemente
14:20bajo la camisa desgastada.
14:22—¡Eita!
14:23—Yo hablo lo que me dé la gana —replicó Estefanía con fuego en la mirada, su voz
14:29elevándose ligeramente mientras sus manos se posaban desafiantes.
14:33La blusa blanca se tensó aún más sobre su busto cuando inhaló profundamente, preparándose
14:39para continuar la discusión. El aire en el despacho parecía cargarse de electricidad,
14:44como el preludio de una tormenta tropical. Pablo, reconociendo que la situación estaba a punto
14:50de descontrolarse en su propio despacho, decidió finalmente acabar con la... choza de familia.
14:58—¡Señor Benicio! —exclamó con voz firme pero controlada, su autoridad como administrador
15:03de la hacienda manifestándose en su tono y postura. Los ojos azules de Pablo, normalmente
15:09cálidos, ahora mostraban una determinación que no admitía réplica.
15:14—Puede retirarse —continuó, suavizando ligeramente su expresión.
15:20—¡Vaya! —murmuró para sí mismo, apoyando el mentón en su mano.
15:24Después de que se marcharon, Pablo, sentado en su silla, pensó...
15:27—¡Qué mujer tan valiente!
15:29Una sonrisa de admiración se dibujó lentamente en su rostro curtido por el sol.
15:35—¡Valiente y decidida! —añadió en voz baja, sus ojos azules mirando hacia la puerta
15:40por donde había salido la pareja. Algo en la determinación de Estefanía, en su negativa
15:45a doblegarse, había despertado su admiración. Tomó nuevamente la taza de café, ahora tibio,
15:51y dio un sorbo mientras se preguntaba cómo resultaría Benicio como capataz y cómo afectaría
15:58la presencia de su joven y fogosa esposa a la dinámica de la hacienda.
16:01—Fuera del despacho, la choza de familia no se detuvo. Benicio sujetó el brazo de
16:08Estefanía con firmeza, obligándola a detenerse.
16:13—¿Qué crees que estás haciendo? —susurró con intensidad, acercando su rostro al de ella.
16:19Sus ojos oscuros ardían de celos, mientras su bigote se agitaba con cada palabra.
16:27—¿Por qué te vistes así para trabajar? ¿Para quién te estás exhibiendo?
16:31Estefanía se soltó con un movimiento brusco, sus ojos color miel destellando peligrosamente. A pesar
16:38de la diferencia de edad, ella con 23 años, él con 45, no mostraba ni un ápice de intimidación
16:45ante su esposo. —Me visto como quiero —respondió en voz baja pero firme, consciente de que estaban
16:53en la casa de los patrones. Este trabajo es importante para nosotros, Benicio.
16:58—No lo arruines con tus celos. Su cabello afro enmarcaba su rostro como una corona oscura y la luz
17:05que entraba por una ventana cercana arrancaba destellos dorados de sus ojos. Benicio apretó
17:12los puños a los costados de su cuerpo atlético, luchando visiblemente por controlar su temperamento.
17:18—¡Pero no lo aceptaré! ¡Te vistes como una...!
17:23La expresión de Estefanía se transformó instantáneamente.
17:27—¿En serio? —exclamó, olvidando momentáneamente su enojo.
17:31—¡Eso es maravilloso, Benicio! —e complementou, porque antes de este trabajo ni siquiera tenía
17:37ropa que ponerme. Y la conversación continuó durante más de 20 minutos.
17:42Días después, en la tarde, Pablo decidió salir a cabalgar por los límites de la hacienda.
17:49Montado en su caballo negro, recorrió los pastizales sintiendo el viento fresco que anunciaba la tormenta.
17:55A lo lejos, vio cómo se formaban nubarrones cada vez más densos y oscuros.
18:00—Debería volver —pensó, pero algo lo impulsó a seguir cabalgando un poco más.
18:07De pronto, un relámpago iluminó el cielo y el estruendo del trueno que siguió asustó al caballo.
18:13Segundos después, una lluvia torrencial comenzó a caer con furia sobre la tierra reseca,
18:20convirtiendo rápidamente los senderos en ríos de lodo.
18:24Pablo intentó controlar al animal mientras buscaba refugio con la mirada.
18:28—¡Maldita sea! —exclamó mientras sentía cómo su ropa se empapaba por completo.
18:34A lo lejos, distinguió la silueta del galpón viejo, aquel que usaban para guardar herramientas y algunos sacos de grano.
18:41Con determinación, dirigió al caballo hacia allí, luchando contra la fuerza del agua que ya le llegaba a los tobillos.
18:48En la casa grande, Elena, Valentina y Esperanza observaban con preocupación cómo la tormenta arreciaba.
18:56Sentadas en la sala principal, las tres mujeres guardaban silencio mientras escuchaban el golpeteo furioso de la lluvia contra las
19:03ventanas y el techo.
19:05Elena se levantó de su asiento y caminó hacia la ventana, apartando ligeramente la cortina para mirar hacia afuera.
19:12Su rostro reflejaba una preocupación que iba más allá de lo normal.
19:16—¡Dios mío! —¿Cómo volverá Pablo con esta tormenta? —exclamó con voz temblorosa.
19:23Valentina, que había estado ojeando distraídamente una revista, la dejó sobre la mesa y se puso de pie con decisión.
19:30—¡Voy a buscarlo! —anunció mientras se dirigía hacia la puerta.
19:34Elena se giró rápidamente, sus ojos brillando con una mezcla de miedo y celos.
19:39—¡Nada de eso! ¡Él es mi esposo! ¡Quién irá soy yo! —replicó con firmeza, interponiéndose entre Valentina y la salida.
19:48Esperanza golpeó suavemente el suelo con su bastón para llamar la atención de ambas.
19:55—¿Hasta con Torrente, con el mundo acabándose, ustedes siguen con celos? —preguntó Esperanza con tono severo pero cansado.
20:03Las dos hermanas se quedaron en silencio, como niñas regañadas.
20:07—¡Hay males que vienen para enseñarnos algo! —añadió con una sonrisa enigmática en sus labios arrugados.
20:15Elena y Valentina se miraron confundidas, sin entender el significado de aquellas palabras.
20:21¿Acaso su madre sabía algo que ellas ignoraban?
20:24¿O era simplemente otra de sus frases misteriosas, producto de la sabiduría acumulada en sus casi 80 años de vida?
20:32Valentina se acercó a su madre y se sentó en el brazo del sillón.
20:36—¿Qué quieres decir con eso, mamá? —preguntó con curiosidad.
20:41Esperanza simplemente sonrió y dirigió su mirada hacia la ventana, donde la lluvia seguía cayendo con fuerza.
20:48—La vida siempre nos sorprende, hijas mías.
20:51Pablo entró al viejo galpón tirando con fuerza de las riendas de su caballo.
20:55El animal relinchó nervioso mientras el agua escurría por su pelaje negro.
21:00El lugar estaba en penumbras, apenas iluminado por la luz grisácea que se filtraba a través de algunas rendijas en
21:07el techo de madera.
21:08El olor a heno húmedo y tierra mojada impregnaba el ambiente.
21:12Pablo desmontó de un salto, sus botas produciendo un sonido húmedo al tocar el suelo de tierra.
21:18Sacudió su cabello empapado y comenzó a desabrochar su camisa blanca que se había vuelto casi transparente por el agua.
21:25—¡Maldita tormenta! —murmuró mientras ataba las riendas del caballo a un poste cercano.
21:31Fue entonces cuando un movimiento en la esquina más oscura del galpón captó su atención.
21:36Entrecerró los ojos, intentando distinguir qué o quién estaba allí.
21:40Su cuerpo se tensó instintivamente, preparado para cualquier peligro.
21:45Dio un paso hacia adelante y entonces la vio.
21:48Una figura femenina sentada sobre unos sacos de yute vacíos, con los brazos cruzados sobre el pecho, temblando visiblemente.
21:56La mujer levantó la mirada al sentir su presencia y Pablo se quedó paralizado,
22:02con una mezcla de sorpresa y algo más que no supo identificar inmediatamente.
22:06La blusa de la mujer estaba completamente empapada, adhiriéndose a su cuerpo como una segunda piel,
22:15revelando curvas que ningún hombre podría ignorar.
22:31En la hacienda, bajo el sol ardiente,
22:36Te encontré perdido, sin recordar.
22:43Tus ojos guardan un fuego silente,
22:49un misterio que me hace temblar.
22:55Tus labios llaman,
22:58tu piel me quema,
23:00y el destino juega sin piedad.
23:07Entre hermanas y un amor prohibido,
23:12nadie escapa de esta verdad.
23:19Cuerpo de deseo,
23:22fuego y pasión,
23:25ellas seduciendo,
23:28pierden la razón.
23:29Pablo en sus brazos,
23:34llama y tentación,
23:37él es la llama,
23:40ella es el corazón.
23:43Entre caballos,
23:46risas y secretos,
23:49la cascada oculta nuestra voz.
23:54Cada encuentro,
23:57cada encuentro,
23:58arde en juramentos,
24:01pero el silencio,
24:04lo sabe Dios.
24:07Tus manos tiemblan,
24:10la noche espera,
24:13la memoria puede regresar,
24:18pero el amor no conoce fronteras,
24:25y la pasión nos vuelve a atrapar.
24:30Cuerpo de deseo,
24:33cuerpo de deseo,
24:35fuego y pasión,
24:37ella seduciendo,
24:39pierde la razón.
24:43Pablo en sus brazos,
24:46llama y tentación,
24:49él es la llama,
24:52ella es el corazón.
24:55Esperanza guarda,
24:58guarda historias de la vida,
25:01a los cincuenta,
25:03el deseo despertó,
25:08viuda y fuerte,
25:09con mirada encendida,
25:12en Pablo el fuego de amor encontró.
25:19Entre Elena,
25:21Valentina y Esperanza,
25:25tres caminos buscan tu calor,
25:31pero tu alma es un mar de dudas,
25:36¿Dónde se quedará tu amor?
25:43Cuerpo de deseo,
25:46fuego y pasión,
25:49ellas seduciendo,
25:52pierden la razón,
25:55Pablo en sus brazos,
25:58llama y tentación,
26:01él es la llama,
26:04ella es el corazón.
26:06Cuerpo de deseo,
26:09fuego y pasión,
26:13ellas seduciendo,
26:16pierden la razón,
26:19Pablo en sus brazos,
26:22llama y tentación,
26:25él es la llama,
26:31ella es el corazón.
26:41¡Gracias!
26:42¡Gracias!
26:43¡Gracias!
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