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Una historia marcada por la pasión, los secretos, las traiciones y los sentimientos prohibidos. En este primer episodio, la hacienda comienza a revelar tensiones, emociones intensas y conflictos que marcarán el destino de sus personajes.
Sigue esta saga llena de drama, amor, ambición y giros inesperados.
No te pierdas las siguientes partes de este episodio.
#ElCuerpoDelDeseo #DramaLatino #SagaFamiliar #PasiónYSecretos

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Transcripción
00:03Nota. Este video forma parte de la serie El Cuerpo del Deseo, la saga de la familia Flores.
00:11Es fundamental ver el primer episodio para comprender cómo empezó todo. Encuentra la
00:16lista de reproducción aquí en el canal. El Cuerpo del Deseo, Episodio 2.
00:31Diecinueve años han pasado desde aquel día trágico cuando el auto negro del investigador
00:36se alejó por el sendero polvoriento de la hacienda, llevándose para siempre a Pablo
00:41Mendoza y su esposa Emilia. Las ruedas levantaron una nube de tierra que pareció simbolizar el
00:48final de una era, mientras tres mujeres quedaron de pie en el porche, abrazadas en su dolor,
00:55sin saber que en el vientre de Elena crecía la última esperanza de aquella historia de
01:00pasión. El silencio que siguió fue ensordecedor, roto solo por el llanto inconsolable que se
01:08extendió durante meses. La hacienda, que antes vibraba con risas y secretos, se sumió en
01:15una melancolía profunda que cambiaría para siempre el destino de la familia Flores.
01:24El tiempo, ese sanador implacable, fue tejiendo nuevos hilos en el destino de las mujeres Flores.
01:32Valentina, la más rebelde y apasionada, encontró refugio en el amor de un hacendado viudo llamado
01:39Jorge Herrera, un hombre próspero que llegó a su vida como un bálsamo para sus heridas. Se
01:46casó con él y se mudó a su hacienda, adoptando como propios a sus dos hijos y construyendo una
01:52nueva familia lejos de los fantasmas del pasado. Elena, por su parte, también encontró el amor en
02:00los brazos de Miguel Pérez, el mismo hacendado, pero en una época diferente. Cuando Valentina decidió
02:07partir, Elena se convirtió en su nueva esposa y juntos tuvieron una hija llamada Isabel la
02:14Pérez, que hoy acabó de cumplir 15 años y es el orgullo de la hacienda. Esperanza, la matriarca de
02:23la familia, se convirtió en la guardiana de los secretos y la protectora de Pablo hijo, a quien
02:29todos llaman cariñosamente Pablito. Con sus 68 años, conserva la fortaleza de una mujer que ha visto
02:38demasiado y ha aprendido a guardar silencio. Fue ella quien enseñó al muchacho a montar a caballo
02:45desde pequeño, transmitiéndole el amor por la tierra y los animales que ahora lo impulsa a estudiar
02:51veterinaria en Caracas. Sin embargo, Esperanza observa con preocupación cómo el joven ha heredado
02:59no sólo los ojos azules de su padre, sino también su magnetismo irresistible, especialmente ante las
03:06hijas del nuevo capataz, Antonio Vázquez, quien llegó a la hacienda hace un año con sus dos hijas,
03:13Leticia, Camila y su esposa Milagros. Hoy, en la tranquilidad de su habitación, Pablo hijo toma una
03:21pluma y un papel, sin saber que está a punto de escribir una carta que jamás enviará. Sus dedos
03:28tiemblan ligeramente mientras busca las palabras adecuadas para dirigirse a un padre que nunca
03:34conoció, a un hombre del cual sólo ha escuchado susurros y visto fotografías escondidas que su madre
03:41guarda celosamente. No sabe que está repitiendo un ritual que su padre también vivió, no sabe que el
03:48destino tiene una forma cruel de repetir patrones, y no sabe que esta carta será el testimonio de una
03:55historia que se repite con la misma intensidad y las mismas consecuencias devastadoras. La habitación
04:02está en silencio, sólo se escucha el viento que susurra entre los árboles de la hacienda, como si la
04:08naturaleza misma fuera testigo de este momento crucial. Querido papá, aunque no te conozco y tal vez nunca
04:15leas esta carta, siento la necesidad de contarte todo lo que vive mi corazón en esta hacienda que me vio
04:21nacer. Tengo 19 años y mi abuela Esperanza me dice que tengo tus ojos azules, aunque yo no sé si
04:28eso es
04:29bueno o malo. Lo que sí sé es que estos ojos han visto cosas que no entiendo completamente, han presenciado
04:36miradas que me confunden y han sido testigos de una vida que parece estar llena de secretos que todos
04:41conocen menos yo. Mi madre Elena me cuida como si fuera de cristal, mi tía Valentina me mira con
04:48una extraña mezcla de cariño y preocupación cuando viene de visita, y mi abuela Esperanza suspira cada
04:54vez que las hijas del capataz se acercan a mí. No entiendo por qué, pero siento que hay algo en
04:59el
04:59aire de esta hacienda que todos respiran menos yo. Hace un año llegó a nuestra hacienda un hombre llamado
05:05Antonio Vázquez con sus dos hijas, Leticia, Camila. Desde el primer día que las vi, algo cambió en el
05:13ambiente de la casa. Leticia tiene 18 años y una belleza que corta la respiración, con su cabello
05:20negro largo como la noche y unos ojos castaños que parecen guardar secretos. Camila, de 23 años,
05:27posee una seguridad que me intimida y me atrae al mismo tiempo, con su cabello rizado y su mirada
05:33intensa que parece leerme el alma. Milagros, con 43 años, la esposa de Antonio, es la madre de las
05:42niñas. Tiene una amabilidad en sus ojos que me hace sentir como un niño, pero también una mirada que no
05:49puedo ignorar. Desde que llegaron, he notado que las miradas en esta casa se han vuelto más vigilantes,
05:55más protectoras, como si hubiera un peligro del cual debo ser resguardado. Antonio fue contratado como
06:02capataz y milagros como empleada doméstica, y sus hijas ayudaron con las tareas generales. Poco
06:09después de su llegada, mamá les regaló muchos vestidos viejos que ya no usaba.
06:16Papá, hay algo malo en mí, pero cuando cruzo miradas con cualquiera de las dos hermanas, siento
06:21como si el mundo se detuviera por un instante. Leticia me sonríe con una dulzura que me desarma
06:27completamente, y yo me quedo allí parado como un tonto, sin saber qué decir o qué hacer. Camila
06:34me mira con una intensidad que me hace sentir como si pudiera ver a través de mi alma, y cuando
06:39eso
06:40sucede, mi corazón se acelera de una manera que no puedo controlar. Son solo miradas, intercambios
06:47silenciosos que duran segundos, pero que se quedan grabados en mi memoria durante días enteros. No entiendo
06:54por qué estas miradas parecen molestar tanto a mi familia. Ayer por la mañana, mientras ayudaba en
07:00el establo, Leticia se acercó para pedirme que la ayudara a cargar unos sacos de avena. Cuando
07:06nuestras manos se rozaron al tomar el mismo saco, sentí como si una corriente eléctrica recorriera
07:11todo mi cuerpo. Ella me miró a los ojos y sonrió de una manera que hizo que mi respiración se
07:17entrecortara. No fue nada más que eso, un roce accidental, una sonrisa inocente, pero yo me quedé
07:25allí temblando como una hoja. Por la tarde, cuando regresé a casa, mi madre Elena me miró con esos ojos
07:32verdes llenos de preocupación y me preguntó si me sentía bien. Le dije que sí, pero la verdad es que
07:39no
07:39entiendo qué me está pasando. ¿Es normal sentir esto, papá? ¿Tú también sentías estas cosas cuando
07:46tenías mi edad? Me gustaría tanto poder preguntártelo en persona, pero solo tengo esta carta que
07:52probablemente nunca leerás. Esta mañana, mientras montaba a caballo por los senderos de la hacienda,
07:58me encontré con Camila cerca del río. Ella estaba lavando ropa y cantaba una canción que no conocía,
08:04pero que tenía una melodía tan hermosa que me hizo detener el caballo para escucharla. Cuando se dio
08:11cuenta de mi presencia, se incorporó lentamente y me miró con esos ojos cafés que parecen tener la
08:16profundidad del océano. No dijimos ni una palabra, solo nos quedamos allí mirándonos durante lo que
08:23me pareció una eternidad. Su cabello rizado brillaba bajo el sol de la mañana y había algo en su postura,
08:30en la forma en que me miraba, que me hizo sentir como si fuera el único hombre en el mundo.
08:36Después
08:36de unos minutos, ella sonrió ligeramente y volvió a su trabajo, pero yo me quedé allí varios minutos
08:43más sin poder moverme, sin poder entender qué había pasado en ese intercambio silencioso.
08:49Papá, debo contarte sobre nuestra hacienda para que entiendas el mundo en el que vivo. Esta tierra se
08:56extiende por miles de hectáreas en los llanos venezolanos, con ganado que pasta bajo el sol
09:01ardiente y caballos que corren libres como el viento. Mi abuela Esperanza es quien manda aquí,
09:07a pesar de sus 68 años. Con su cabello gris siempre recogido en un coque perfecto y esos ojos azules
09:15que
09:15parecen ver todo, ella toma todas las decisiones importantes. Nadie se atreve a contradecirla,
09:21ni siquiera mi padrastro Miguel, quien llegó a nuestras vidas cuando yo tenía 10 años.
09:27Miguel es un hombre bueno, trabajador, con manos callosas y una sonrisa sincera, pero todos sabemos
09:34que en esta casa la que manda es la abuela Esperanza. Ella me enseñó a montar desde que era niño,
09:40me mostró cada rincón de esta tierra y siempre me ha dicho que algún día todo esto será mío y
09:46de
09:46Isabela. Miguel Pérez llegó a nuestras vidas como un regalo del cielo para mi madre Elena. Es un hombre
09:53de 48 años, alto y fuerte, con el cabello negro salpicado de canas y unos ojos cafés llenos de
10:00bondad. Trabaja desde el amanecer hasta el anochecer, cuidando el ganado, reparando cercas, supervisando a
10:08los peones. Mi madre lo ama profundamente y yo he aprendido a respetarlo como al padre que nunca
10:15tuve. Él me ha enseñado el valor del trabajo duro, la importancia de cuidar la tierra y los animales.
10:23Pero hay algo curioso, papá. Cuando las hijas del capataz se acercan a mí, Miguel se pone tenso,
10:30intercambia miradas preocupadas con mi madre y siempre encuentra una excusa para alejarme de ellas.
10:35Al principio pensé que era sobreprotección normal, pero ahora empiezo a sospechar que hay algo más
10:41profundo que no entiendo. Antonio Vázquez, el capataz, es un hombre que impone respeto desde el
10:47momento en que lo ves. Tiene 55 años, es alto y corpulento, con una barba gris bien cuidada y unos
10:55ojos negros, estatura media, físico fuerte de trabajador rural. Llegó hace un año con sus dos
11:02hijas. Desde entonces, se ha convertido en la mano derecha de mi abuela Esperanza. Conoce cada palmo de
11:09esta tierra, cada animal, cada problema que pueda surgir. Los peones lo respetan y le obedecen sin
11:16chistar. Pero a él le gusta mucho salir a beber por el pueblo los fines de semana y eso irrita
11:22a su
11:22esposa milagros. Mi abuela Esperanza es una mujer extraordinaria, papá. A los 68 años, sigue montando a
11:30caballo como si tuviera 20, supervisando cada detalle de la hacienda con esos ojos azules que
11:35no se pierden nada. Ayer por la tarde, mientras tomábamos café en el porche, me contaba historias
11:42de cuando era joven, de cómo ella y mi abuelo construyeron esta hacienda desde la nada. Pablito
11:48me dijo con esa voz firme que todos respetamos. Esta tierra tiene secretos y algún día tendrás que
11:54conocerlos todos. Cuando le pregunté qué quería decir, solo sonrió y cambió de tema. Pero luego,
12:02cuando vio a Leticia pasar cerca del porche, su expresión cambió completamente. Se puso tensa,
12:09sus ojos se endurecieron y murmuró algo entre dientes que no pude entender. Es como si hubiera
12:15una guerra silenciosa de la que yo no sé nada. Esta mañana temprano, mientras ayudaba a Miguel con
12:21el ganado, mi abuela Esperanza se acercó montando su yegua blanca. Esperanza como ella. La vi venir
12:29desde lejos, con esa postura erguida que la caracteriza, y supe inmediatamente que algo la
12:35preocupaba. Cuando llegó hasta nosotros, desmontó con la agilidad de una mujer mucho más joven y me
12:41miró directamente a los ojos. Pablito, me dijo con voz seria, necesito que entiendas algo. Esta hacienda
12:49ha sido nuestra por generaciones, y hay ciertas tradiciones que debemos respetar. Miguel se alejó
12:57discretamente, como siempre hace cuando la abuela quiere hablar conmigo a solas. Las hijas del
13:03capataz son buenas muchachas, continuó. Pero hay líneas que no se deben cruzar, ¿me entiendes? Le dije
13:11que sí. Aunque en realidad no entendía nada. Pero la forma en que me miraba, la tensión en su voz,
13:18me hizo comprender que había algo muy importante que todos sabían, excepto yo. La semana pasada
13:24llegó mi tía Valentina de visita desde Caracas, y su presencia cambió toda la dinámica de la casa.
13:30Valentina es muy diferente a mi madre Elena. Más moderna, directa, con esa forma de vestirse
13:36elegante que contrasta con la sencillez del campo. Tiene 44 años, pero parece más joven. Siempre
13:43lleva el cabello negro perfectamente arreglado, y sus ojos verdes brillan con una inteligencia que
13:48intimida. Desde el momento en que llegó, noté que observaba todo con atención, especialmente cuando
13:55las hijas del capataz aparecían cerca de mí. Ayer, mientras desayunábamos en el porche, vi a Leticia
14:02pasar llevando agua a los peones. Y mi tía Valentina se tensó inmediatamente.
14:08Esa muchacha está creciendo demasiado rápido, murmuró a mi madre, quien asintió con preocupación.
14:15Hay que tener cuidado, Elena, añadió con una mirada que no entendí. Es como si hubiera llegado
14:22para evaluar una situación peligrosa de la que yo no tengo idea. Ayer por la tarde, mientras reparaba
14:28una cerca cerca del establo, Leticia y Camila aparecieron ofreciéndose a ayudar. Leticia,
14:35con sus 18 años y esa figura que ya no es de niña, se acercó demasiado mientras me pasaba las
14:41herramientas, rozando mi brazo accidentalmente, cada vez que podía. Sus ojos castaños claros me
14:48miraban con una intensidad que me hacía sentir extraño, y cuando sonreía, algo en mi pecho se
14:54aceleraba. Camila, por su parte, con sus 23 años y esa altura que la hace ver tan elegante,
15:01encontraba excusas para inclinarse cerca de mí, mostrando más de lo que debería cuando se agachaba
15:07a recoger algo. Pablo me decía con esa voz suave, ¿necesitas que sostenga esto? Y sus dedos siempre
15:14encontraban la forma de tocar los míos. No entendía por qué las dos parecían competir por mi atención,
15:20lanzándose miradas que no sabía interpretar, pero algo en mi cuerpo respondía de una manera que nunca
15:26había experimentado antes. Lo que no sabía era que mi familia nos estaba observando desde la casa.
15:32Mi madre Elena, mi tía Valentina y mi abuela Esperanza se habían reunido en la ventana de la
15:38cocina, y sus rostros mostraban una preocupación que yo no podía entender. Cuando terminé de trabajar y
15:45me dirigí hacia la casa, las encontré susurrando entre ellas con expresiones tensas. Esto no puede
15:52seguir así, escuché que decía mi tía Valentina con voz firme. Ya no son niñas, Elena, y él está
15:59creciendo demasiado rápido. Mi madre asintió con los ojos llenos de angustia, mientras mi abuela
16:05Esperanza golpeaba el suelo con su bastón. Hay que hacer algo antes de que sea demasiado tarde,
16:10murmuró la abuela con esa autoridad que la caracteriza. Cuando me vieron llegar, inmediatamente
16:17cambiaron de tema y fingieron estar hablando del clima. Pero sus miradas nerviosas y la tensión en
16:22el aire me hicieron entender que había algo muy serio que me estaban ocultando. Esa misma noche,
16:28después de la cena, Leticia se acercó a mí mientras yo revisaba los caballos en el establo. La luz de
16:35la
16:35luna se filtraba por las ventanas, creando sombras que danzaban en su rostro. Pablo me susurró con esa
16:42voz que me hacía temblar. ¿Puedes ayudarme a alcanzar la silla de montar de arriba? Cuando me
16:48acerqué para ayudarla, ella se posicionó de tal manera que nuestros cuerpos quedaron muy cerca.
16:54Podía sentir su respiración en mi cuello, el aroma de su cabello, la calidez de su piel. Sus manos se
17:01apoyaron en mi pecho mientras yo bajaba la silla. Y por un momento que pareció eterno, nos quedamos
17:07así, mirándose a los ojos. «Eres muy fuerte», me dijo con una sonrisa que no era inocente. Y yo
17:15sentí que algo dentro de mí se encendía como nunca antes. Era puro deseo, papá. Algo que corría por
17:22mis venas como fuego líquido. Y por primera vez entendí por qué los hombres hacen locuras por las
17:27mujeres. Al día siguiente, fue Camila quien me buscó. Me encontró cerca del río, donde había
17:34ido a bañar los caballos. Y apareció como si fuera casualidad. Pero llevaba puesto ese vestido blanco
17:40que se volvía casi transparente con la humedad. «Hace mucho calor», me dijo mientras se acercaba al agua
17:46y comenzó a mojarse los brazos y el cuello de una manera que me hipnotizó completamente. Sus
17:53movimientos eran lentos, deliberados, y cuando se inclinó para tomar agua con las manos, pude ver
17:59la curva perfecta de su espalda, la forma en que el vestido se pegaba a su cuerpo. «¿Me ayudas a
18:05mojarme la espalda?», me preguntó con esa sonrisa que me desarma. Cuando puse mis manos en sus hombros
18:11para ayudarla, sentí cómo se estremeció bajo mi toque, y yo también temblé. Era como si hubiera
18:18electricidad entre nosotros, papá. Camila se volteó lentamente. Nuestros rostros quedaron a
18:25centímetros de distancia, y por un momento pensé que iba a besarla. Pero entonces escuchamos voces
18:32acercándose y nos separamos rápidamente, aunque el fuego que había despertado en mí siguió ardiendo
18:38durante horas. Las cosas se intensificaron cuando Leticia decidió ser más directa. Tres días después del
18:45encuentro en el establo, ella apareció en mi habitación muy temprano en la mañana, cuando
18:50todos dormían aún. Entró silenciosamente, vestida solo con una camisa de dormir blanca que dejaba poco
18:58a la imaginación. «¿Pablo?», susurró mientras se acercaba a mi cama. «No podía dormir pensando en
19:05ti». Cuando me desperté, ella ya me había desabrochado la camisa. Mi corazón se disparó cuando se sentó en el
19:12borde de la cama y puso su mano en mi pecho desnudo. «¿Tú piensas en mí?», me preguntó con
19:19esos ojos que me
19:20derretían. «Papá, te juro que nunca había sentido algo así. Era como si todo mi cuerpo fuera pura
19:28electricidad». Cuando se inclinó hacia mí, su cabello rozó mi cara y pude oler ese perfume dulce que
19:34siempre llevaba. «Quiero que me beses», me dijo con una voz que era pura tentación. Y aunque una parte de
19:41
19:41sabía que debía detenerme. El deseo era más fuerte que cualquier razón.
19:49Pero Camila no se iba a quedar atrás. Esa misma tarde, mientras yo trabajaba solo en el granero
19:55organizando el heno, ella apareció con una excusa sobre ayudar con la cosecha. Llevaba un vestido
20:02amarillo que resaltaba cada curva de su cuerpo. Y cuando comenzó a trabajar a mi lado, cada movimiento
20:08parecía calculado para volverme loco. «¿Hace tanto calor aquí?», me dijo mientras se desabrochaba los
20:14primeros botones de su vestido, y yo no podía apartar la mirada. Cuando se agachó para recoger
20:20una bala de heno, se acercó tanto a mí que pude sentir el calor de su cuerpo. «Pablo», me susurró
20:27al
20:27oído. «¿Sabes que siempre he pensado que eres el hombre más guapo que he visto?». Sus labios rozaron
20:33mi oreja cuando lo dijo, y yo sentí que las piernas me temblaban. Cuando se enderezó,
20:39nuestros rostros quedaron tan cerca que podía contar sus pestañas. Y yo supe que estaba perdido.
20:45Luego la besé. La competencia entre las hermanas se volvió cada vez más intensa y evidente.
20:52Una noche, durante la cena familiar, Leticia se sentó a mi lado y comenzó a rozar su pierna
20:58contra la mía bajo la mesa, mientras me pasaba los platos con sonrisas coquetas que solo yo podía
21:03ver. Pero Camila no se quedó atrás. Se ofreció a servirme la comida y cada vez que se inclinaba
21:09para poner algo en mi plato, se aseguraba de que pudiera ver más de lo debido. «Pablo,
21:15¿quieres más carne?», me preguntaba Leticia con doble sentido, mientras Camila inmediatamente
21:21añadía, yo le puedo dar todo lo que necesite. Las miradas que se lanzaban entre ellas eran como
21:29dagas, y yo me sentía como un premio en una competencia que no entendía completamente. En
21:35la otra mesa de al lado, mi familia notaba la tensión, pero fingían no ver nada. Miguel tosía
21:41incómodo. Mi madre Elena movía nerviosamente su comida en el plato, y mi abuela Esperanza las
21:47observaba con esos ojos azules que parecían ver directamente al alma. Era como estar sentado
21:53sobre un volcán a punto de explotar. Todo llegó a un punto crítico cuando las dos hermanas decidieron
21:59enfrentarse directamente. Era un domingo por la tarde, y yo estaba descansando bajo el árbol de
22:05mango cerca de la casa cuando las vi acercarse juntas. Pero esta vez era diferente. Venían con
22:12una determinación que me puso nervioso. Pablo, me dijo Camila con voz firme. Necesitamos hablar
22:19contigo. Leticia asintió, pero sus ojos brillaban con una mezcla de celos y desafío. Es hora de que
22:27elijas, añadió Leticia con esa voz dulce que contrastaba con la tensión del momento. No podemos
22:33seguir así, continuó Camila. Las dos sabemos lo que sentimos por ti, y tú sabes lo que sientes por
22:39nosotras. Papá, te juro que nunca me había sentido tan confundido y excitado al mismo tiempo. Ahí
22:47estaban las dos mujeres más hermosas que había conocido, pidiéndome que eligiera entre ellas, y yo
22:53no tenía idea de cómo responder. Mi corazón latía tan fuerte que pensé que se me iba a salir del
22:59pecho.
23:05Antes de que pudiera responder a su ultimátum, escuchamos pasos acercándose. Era mi madre,
23:12Elena, quien apareció con una expresión que nunca le había visto antes. Una mezcla de pánico y
23:18determinación. Leticia, Camila, les dijo con voz temblorosa pero firme. Sus padres las están buscando.
23:25deben irse ahora mismo. Las hermanas me miraron con frustración, pero obedecieron a mi madre.
23:33Cuando se alejaron, Elena se sentó a mi lado bajo el árbol, y por primera vez en mi vida la
23:39vi llorar.
23:40Mi hijo, me dijo con voz quebrada, hay cosas que necesitas saber, cosas que hemos guardado durante
23:47demasiado tiempo. Sus lágrimas caían como lluvia sobre sus mejillas, y yo sentí que algo terrible estaba
23:54a punto de rebelarse. Tu padre, comenzó a decir, pero se detuvo, como si las palabras fueran demasiado
24:02pesadas para salir de su boca. Mañana hablaremos, me dijo finalmente. Mañana sabrás toda la verdad.
24:10Esa noche no pude dormir, sintiendo que mi mundo estaba a punto de cambiar para siempre. Al día
24:16siguiente, después de una noche sin dormir, fui a la cocina muy temprano a buscar un vaso de agua.
24:21Ahí me encontré con Milagros, la esposa del capataz, quien estaba preparando el desayuno
24:27para su familia. Milagros tiene 43 años, y aunque siempre había estado ahí, nunca la había visto
24:34realmente. Esa mañana, con la luz del amanecer filtrándose por la ventana, noté por primera vez
24:41lo hermosa que era. Su cabello negro liso y largo, recogido en una trenza, sus ojos cafés dulces,
24:48la forma elegante en que se movía por la cocina, a pesar de sus caderas grandes que le daban una
24:53figura muy femenina. Buenos días, Pablo, me dijo con esa voz suave que nunca había notado antes.
25:01Cuando me sirvió el agua, nuestras manos se rozaron brevemente. Gracias.
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