Saltar al reproductorSaltar al contenido principal
  • hace 10 horas

Categoría

🗞
Noticias
Transcripción
00:00Desde las páginas universales del Quijote, donde Cervantes proclamó que la libertad es
00:07uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, hasta la hundura
00:14espiritual de Santa Teresa de Ávila, y desde la gran tradición jurídica española hasta
00:20la inquietud metafísica de un amuno, que recordaba que el hombre no se resigna a morir
00:27del todo, España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social,
00:35económico, político. Lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad
00:44y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra extinguir. En una
00:51palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta
01:00la acción legislativa. Por eso, al hablar hoy de la persona humana, esta memoria conduce
01:08naturalmente a Salamanca y al pensamiento que allí maduró. La presencia simbólica en esta
01:17sala de los reyes Isabel y Fernando remite a aquel momento en que España quedó situada
01:25ante responsabilidades históricas de alcance universal. Pocos años después, Salamanca
01:33habría de asumir con singular lucidez la reflexión moral y jurídica que ese escenario reclamaba.
01:40En aquella sede universitaria, hace 500 años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades
01:48inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos maestros comprendieron que la razón
01:56no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto a la fuerza o el interés presentaban como
02:03conveniente. Introdujeron así en el discernimiento histórico la pregunta por el valor irreductible
02:12de todo ser humano y los límites morales del poder.
Comentarios

Recomendada