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  • hace 2 días

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Transcripción
00:04Más de 32.000 artefactos explosivos de la Segunda Guerra Mundial siguen dispersos por
00:09los fondos marinos europeos. Un peligro heredado de un conflicto que terminó hace ocho décadas,
00:15pero cuyas consecuencias todavía permanecen bajo el agua. A esta amenaza se suma ahora
00:20la creciente preocupación por la seguridad de las infraestructuras submarinas. Cables
00:24de comunicaciones, gasoductos o conexiones energéticas se han convertido en objetivos
00:29especialmente sensibles en un escenario marcado por las tensiones con Rusia y los episodios
00:34de sabotaje registrados en los últimos años. Para vigilar y proteger este entorno, opera
00:40la Fuerza de Medidas contra Minas de la Armada, una unidad especializada que emplea cazaminas,
00:45buceadores y drones submarinos para localizar e identificar posibles amenazas, y si es necesario,
00:52neutralizarlas. En aguas del Mediterráneo, uno de estos buques, el Cazamina Asturia, ha mostrado
00:58cómo se desarrollan este tipo de operaciones. Un trabajo que forma parte de la misión permanente
01:03de la Armada para mantener seguras las rutas marítimas y proteger unas infraestructuras
01:08que resultan esenciales para el funcionamiento de Europa.
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