La Armada francesa ha interceptado en el océano Atlántico al petrolero Tagor, un buque incluido en las listas de sanciones internacionales por su presunta vinculación con las redes de exportación de petróleo ruso. La operación tuvo lugar durante la mañana del 31 de mayo y las autoridades francesas han confirmado que la embarcación había partido desde Murmansk, un importante puerto situado en el norte de Rusia. La actuación se enmarca en una creciente vigilancia sobre la denominada “flota en la sombra” rusa, un conjunto de barcos que Moscú utilizaría para sortear las restricciones impuestas por Occidente. En los últimos meses, esta red ha dejado de ser únicamente una cuestión relacionada con el incumplimiento de sanciones para convertirse también en un problema de seguridad marítima. Diversos países europeos han incrementado los controles sobre estos buques debido a las sospechas sobre sus sistemas de identificación, la falta de transparencia de sus seguros y sus rutas de navegación. El Tagor es ya el cuarto petrolero sancionado interceptado por Francia. Mientras tanto, la Unión Europea continúa endureciendo las medidas contra las exportaciones energéticas rusas. A ello se suman los ataques de drones ucranianos contra infraestructuras petroleras, que han afectado a la capacidad de refinamiento del país. Como consecuencia, la producción de las refinerías rusas ha descendido hasta niveles no vistos desde 2009.
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