La gloria deportiva del París Saint-Germain se ha visto empañada una vez más por una noche de extrema violencia y luto. Tras alzarse con su segundo título de la Champions League tras vencer al Arsenal, la capital francesa y otras 14 ciudades del país se convirtieron en el escenario de graves disturbios que se han saldado con 416 detenidos y, lamentablemente, un fallecido.
La nota más trágica de la jornada se produjo durante la madrugada. Un joven de unos veinte años perdió la vida tras chocar con su motocicleta de motocross contra unos bloques de hormigón en una salida de la circunvalación de París, en medio del clima de euforia por la victoria.
A pesar de este suceso y de la presión política, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha confirmado que las celebraciones oficiales en los Campos de Marte, frente a la Torre Eiffel, y en el Parque de los Príncipes seguirán adelante según lo previsto para este domingo.
El éxito del equipo dirigido por Luis Enrique ha desatado un terremoto político. Mientras el presidente Emmanuel Macron celebraba el triunfo en redes sociales afirmando que "¡Una nueva estrella brilla en París!" y añadiendo: "Felicitaciones al PSG, que hace soñar a toda Europa: Francia está orgullosa", la oposición ha estallado contra la gestión de la seguridad.
Desde la derecha, las críticas han sido feroces ante la quema de camiones y el saqueo de escaparates. Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, lamentó que "Solo en Francia, la victoria de un club provoca estos disturbios". En la misma línea, Jordan Bardella denunció que "la violencia se multiplica por todo el territorio, a cargo de bandas que atacan a los bienes públicos, a los comercios y a las fuerzas del orden".
Por su parte, Catherine Lécuyer, alcaldesa del Octavo Distrito, calificó lo vivido como "una demostración de impotencia pública, con violencia múltiple contra la policía, atacada con fugo de mortero, incendios de automóviles y decenas de saqueos". Ante esta situación, voces conservadoras exigen un cambio de doctrina: "La estrategia preventiva ha llegado a sus límites: hay que imponer el concepto de 'cero reuniones' tras los eventos deportivos". Incluso el líder de la Unión de las Derechas, Eric Ciotti, fue más allá al declarar que "Estos bárbaros deben ser neutralizados de una vez por todas".
En el extremo opuesto, desde La Francia Insumisa, la diputada Clémence Guetté pidió evitar la represión: "Permita que los parisinos y los franceses puedan mostrar su orgullo y su alegría por una noche. Nada de represiones violentas: el desastre del año pasado no puede reproducirse".
Cabe recordar que la primera Champions del club parisino fue aún más destructiva, con 563 detenidos y dos muertos. Para este domingo, se espera que 100.000 aficionados desafíen el calor asfixiante en París, bajo la mirada de un despliegue que ya mantuvo a 22.000 policías en jaque durante la noche del sábado.
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