Miley Cyrus vivió un breve momento que rápidamente llamó la atención durante su ceremonia en el Paseo de la Fama de Hollywood, y todo giró en torno a su interacción con su prometido, Maxx Morando.
Mientras posaban para los fotógrafos, Maxx se acercó para darle un beso en la mejilla. Miley sonrió al principio, pero casi de inmediato le pidió que se hiciera a un lado para poder continuar tomando fotos en solitario. El cambio repentino en su lenguaje corporal no pasó desapercibido, especialmente en un momento ya cargado de simbolismo y atención pública.
El gesto duró solo unos segundos, pero fue suficiente para generar conversación en redes sociales sobre si se trató simplemente de una coordinación para las fotos o de una reacción más distante en un día muy público y emocional para la cantante.
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