En la Avenida Paseo de los Reyes Católicos, el caos se ha convertido en la norma. Con cada paso, un ciudadano se enfrenta a una ardua batalla entre vehículos estacionados, negocios que invaden las aceras y un tráfico que no cesa. Esta arteria vital que conecta con el Mercado Nuevo de la Duarte, parece haber sido olvidada por las autoridades. La falta de regulación y la desorganización hacen que este trayecto sea un verdadero ejercicio de supervivencia. ¿Cómo cantaremos la nueva era de progreso si la ciudad no puede garantizar la seguridad y el orden en sus calles?
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