00:00El caso de Kerry Starmer es el último de un sistema político implacable pero profundamente
00:05higiénico. La clave está en que nadie se libra de rendir cuentas. En el Reino Unido
00:10los diputados responden ante sus votantes antes que a su líder, por lo que cada error
00:14o mala decisión se convierte en una amenaza real.
00:18Starmer está acorralado. Primero llegó el escándalo por el nombramiento de Peter Mandelson
00:22como embajador de Estados Unidos, hoy investigado por supuestamente haber filtrado información
00:27al delincuente sexual Jeffrey Epstein, después la tremenda derrota en las elecciones locales
00:33de los laboristas. Los estatutos del partido establecen que si un 20% de los diputados pide
00:38la dimisión del primer ministro deben celebrarse primarias siempre y cuando eso sí haya alguien
00:43dispuesto a disputar el cargo. Y aquí reside una de las grandes diferencias respecto a la
00:48mayoría de sistemas. El liderazgo nunca, nunca está blindado. En Westminster pocos temen
00:54enfrentarse al líder si consideran que se ha convertido en un problema para el partido
00:57o para el país y la lista de primeros ministros derribados por los suyos es larga. Margaret
01:02Thatcher, Tony Blair, David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss. ¿Qué ocurriría
01:07con un primer ministro que no logra aprobar presupuestos, que tiene un exministro investigado
01:12por corrupción o tras sucesivas derrotas regionales? En el Reino Unido los partidos no se
01:18repliegan ante el líder, sino que los sacrifican para proteger el sistema, sobrevivir o atrincherarse
01:23en el poder, no es ni será una opción.
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