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  • hace 8 horas
Yolanda Garibay dirige un penal en Tamaulipas con 817 internos y lidera programas de reinserción únicos para madres, sin dejar de lado su rol como mamá de tres. Una historia de liderazgo, empatía y segundas oportunidades en el Cedes Altamira.

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00:00¿Qué significa realmente tener las llaves de una prisión y al mismo tiempo las de un
00:05hogar? Cada mañana Yolanda Garibay Caballero carga con dos responsabilidades que parecen
00:10opuestas, pero que en su vida se entrelazan de forma inevitable. Una llave abre la puerta
00:15de su casa, la otra, las rejas del Centro de Ejecución de Sanciones de Altamira en
00:19Tamaulipas. Dos mundos distintos, pero igual de exigentes.
00:23Desde hace más de un año, Yolanda dirige un penal con 817 personas privadas de la libertad,
00:28entre ellas 60 mujeres, y de ese grupo 49 son madres. Es ahí donde su trabajo deja de ser
00:35solo administrativo o de seguridad y se convierte en algo mucho más complejo. Entender que detrás
00:40de cada expediente hay una historia, una familia rota y muchas veces hijos esperando afuera.
00:46Dentro del penal, las escenas son duras. Madres que lloran porque no pueden ver a sus hijos.
00:51Familias que no tienen dinero para visitar. Abrazos que se congelan en el tiempo. Porque
00:56la cárcel no solo encierra personas, también separa vínculos y deja vacíos difíciles de
01:01llenar. Sin embargo, Yolanda tiene clara su función. No juzgar. Su papel, dice, es garantizar
01:07derechos humanos y que todo se haga conforme a los protocolos. Pero en ese equilibrio entre
01:11firmeza y empatía, ha logrado algo poco común. Cambiar la relación entre autoridad e internas.
01:17La conocen, la llaman por su nombre, le hablan de sus problemas. Incluso conviven con ella en
01:22actividades dentro del penal. Pero dirigir un lugar así no es un reto menor. Implica
01:27coordinar traslados de alto riesgo, supervisar protocolos de seguridad y tomar decisiones
01:32donde cualquier error puede tener consecuencias graves. Pero también hay momentos que revelan
01:37otra cara del sistema. Como cuando internas lograron vender artesanías y reunir más
01:41de 150 mil pesos. Más que el dinero, lo que marcó a Yolanda fue el valor que ellas le
01:46dieron a esa oportunidad. Uno de los avances más significativos es la creación de un espacio
01:51amigable para la infancia, donde los hijos pueden convivir con sus madres en un entorno
01:56más humano. Un lugar que mezcla alegría y tristeza, el reencuentro y la despedida.
02:01Para Yolanda, todo se resume en una idea. Las segundas oportunidades sí existen, pero
02:06hay que construirlas. ¿Tú crees que el sistema penitenciario debería enfocarse más en la
02:11reinserción que en el castigo? Queremos leer tu opinión en los comentarios. No olvides darle
02:16like a este video y seguirnos para mantenerte informado.
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