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  • hace 1 hora
La planta 22 del Hospital Gómez Ulla representa una de las infraestructuras más avanzadas de la sanidad militar española. Se trata de una unidad de aislamiento de alta seguridad creada para hacer frente a patógenos extremadamente peligrosos, inaugurada en 2015 tras la crisis internacional del ébola de 2014. Entre sus pacientes estuvieron también los ciudadanos españoles evacuados desde China al inicio de la pandemia de COVID-19.

La unidad dispone de ocho habitaciones preparadas para atender casos de infecciones de alto riesgo y situaciones NRBQ (nucleares, radiológicas, biológicas y químicas). El acceso está restringido al personal equipado con trajes de protección especializados. Los equipos amarillos son utilizados por los sanitarios que mantienen contacto directo con los pacientes, mientras que los trajes blancos corresponden a los llamados “observadores”, encargados de supervisar y asistir en la retirada del equipamiento, un proceso especialmente complejo debido al peso y la dificultad de manipulación de los trajes.

La retirada del equipo se realiza en la denominada “zona sucia”, bajo estrictos protocolos destinados a impedir cualquier fuga de contaminación. El sistema de presión negativa garantiza que el aire circule siempre desde el exterior hacia el interior de las habitaciones, evitando así cualquier escape de agentes infecciosos.

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00:00El personal sanitario que está en contacto con el otro, el blanco, va a ser el que lleva en observación.
00:05Lo está llevando y por otro lado, la puesta y la retirada y también cómo manejarse con él es muy
00:14importante.
00:35El personal sanitario que está en contacto con el otro, el blanco, va a ser el que lleva en contacto
00:38con el otro, el blanco, va a ser el que lleva en contacto con el otro.
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