00:07La Palabra del Día, con Isaías Lafuente.
00:30El término comadrón, voz y oficio nuevamente introducido en España, decían, una acotación que produce pasmo porque era la voz
00:38masculina y no el oficio, un femenino desde Atapuerca, lo realmente novedoso en aquella época.
00:44Seguramente la llegada de Julien Clement, el partero francés que Felipe V trajo para que atendiera a la reina en
00:53el alumbramiento del quien sería el efímero Luis I, fuese la razón de este contradiós, porque en sentido estricto un
01:00comadrón sería el que ayuda al madrón, pero escogieron masculinizar innecesariamente la palabra comadre, cuyo prefijo ya era plenamente inclusivo,
01:10él o la que ayuda a la madre.
01:12Más tarde continuó este despropósito, porque a partir de este masculino forzado hubo que crear el femenino comadrona, recogido siglo
01:21y medio después, ya en 1925, pero cuidado, el nombre era igualitariamente engañoso, porque durante un siglo más, mientras la
01:31comadrona era una partera, el comadrón era el cirujano, que ayudaba a las mujeres en el parto,
01:38y ese matiz diferenciador y discriminatorio se mantuvo durante todo el siglo XX, hasta que ya en 2001, en el
01:45siglo XXI, comadrones y comadronas, iguales en la sala de partos, se igualaron también en el diccionario, cuando definió a
01:53una y al otro como la persona, con títulos legales, que asiste a la parturienta.
01:59Vamos, que este parto duró 221 años, casi 300 embarazos.
02:04300 embarazos.
02:05Madre mía.
02:05Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de la SER, Podium Podcast o tu plataforma
02:11de audio favorita.
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