En el corazón del sector Domingo Savio, donde el asfalto se rinde ante la estrechez de los callejones, la vida de Felito Batista parecía estar detenida en el tiempo en su casucha. donde la necesidad, y la incertidumbre eran parte esencial de su diario vivir, pero todo ahora ha cambiado. Ya tiene su título de propiedad.
Comentarios