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  • hace 1 semana
Con alrededor de 300 animales bajo su cuidado, el Santuario Animal Namigni es un refugio para aquellos que no tienen voz. Pero el constante hostigamiento y las amenazas han creado un clima de inseguridad que pone en peligro tanto a las especies como a las personas que los cuidan.

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Transcripción
00:00No romanticen estas imágenes, estos animales no son mascotas, son crías silvestres que
00:05perdieron a sus madres por atropellamientos viales, por la destrucción de sus hábitats
00:10y por el tráfico y la tenencia ilegal de fauna en Colombia. Biólogos, médicos veterinarios
00:15y profesionales en comportamiento animal de las diferentes corporaciones ambientales les
00:19están ayudando a seguir adelante para que puedan regresar a su hábitat natural. A
00:23través de la crianza artificial, los neonatos reciben los cuidados maternos que no pudieron
00:27tener en la naturaleza, leche, calor constante y un entorno seguro. Esta noble labor se
00:32realiza para garantizar que las especies se desarrollen de manera saludable, tanto física
00:37como comportamentalmente. El propósito final es que, una vez alcancen la independencia,
00:42puedan ser reintroducidos con éxito a donde pertenecen. Sin la protección de la madre,
00:46el destino de los pequeños animales se vuelve incierto y en algunos casos, solo la intervención
00:51humana, profesional y capacitada puede ofrecerles una oportunidad de supervivencia. Aunque se
00:56vean tiernos e inofensivos, estos animales no nacieron para vivir en cautiverio con las
01:00personas, nacieron para vivir en libertad y cumplir con sus funciones biológicas.
01:04Si quiere conocer más sobre el trabajo que realizan las corporaciones ambientales por
01:08los huérfanos de la naturaleza, lo invitamos a leer la nota que hicimos en www.elespectador.com
01:14slash la red social
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