00:00Nostalgia de Colombia
00:02En el último confín de la Guajira, en las cavernas frente al mar, vivía un gato. No
00:08entendí que viviera tan lejos de cualquier lugar habitado. El viento lo empuja a uno
00:14por la pendiente y el mar estalla abajo, esperando. Por el desierto salen de la nada niños indios
00:21a pedir cualquier cosa. Los carros se perdían en la extensión sin carreteras y casi sin
00:26caminos. En Maicao hay narguiles sobre las mesas de restaurantes donde el viento trae
00:33arena, cerca de la mezquita. En Camarones íbamos navegando por la Ciénaga
00:39cuando el barquero advirtió que el remo no lograba impulsar la canoa. Sentimos el peligro
00:45en esa inmensidad con islas de flamencos en la distancia. Pero el barquero hizo algo sorprendente,
00:52bajó de la canoa y la siguió empujando y el agua le llegaba a la cintura.
00:58Cerca, en Manaure, vimos un cerro blanco junto al mar. Era sal. De noche, en el Tairona, había
01:06estrellas grandes sobre las palmeras. Salimos a la playa a ver el mar que golpeaba a lo lejos.
01:13Llevábamos un rato ante el abismo cuando una raya luminosa quemó el cielo y se perdió
01:17en el horizonte. Al otro día caminamos con el mar al acecho hasta la desembocadura del
01:23Huachaca, donde el deshielo de la sierra forma remansos con peces diminutos que saltan ante
01:30los picos abiertos de los pelícanos. En Dibuya los pobladores salen a las playas a ver morir
01:37el día dulcemente. En Santa Marta visitamos la Madre de la Sierra, un estanque de aguas hirvientes
01:44cerca del mar al que hay que entrar despacio para que el cuerpo se acostumbre. Como en
01:49un ritual antiquísimo, al avanzar el estanque mismo lo va obligando a uno a arrodillarse.
01:57En Ciénaga, dijo Luisa Santiago Márquez, está el lugar donde se acabó el mundo.
02:03En Alacataca había familias almorzando a la orilla del río, entre piedras redondas y
02:08enormes, como en una novela. En Carmen de Bolívar uno no sabe decidirse entre tantas
02:14hamacas de colores. En San Juan del Cesar la misma dulzura que está en las canciones
02:21está en los rostros. En Turbaco, junto al bosque, sumergidos en una piscina tibia, aprendemos
02:29que una cosa son los momentáneos cocuyos y otra el vuelo largo y encendido de las luciérnagas,
02:37y oímos a lo lejos cosas que caen en la oscuridad, los mameyes maduros.
02:45En el embarcadero de Puerto Colombia creíamos oír como si estuviera instalado en el aire
02:50un soplo que repite sobre la arena mojada bajo el viejo muelle la besé con loca pasión.
02:58En un teatro de Barranquilla Campo Miranda nos reveló que era suya la estampa más alegre
03:03de nuestra infancia. Por el juncal florido del riachuelo viene volando un pájaro amarillo.
03:12En Guamal nos cantó Julio Erazo, el único tango colombiano que se volvió de verdad conocido.
03:19Hoy que la lluvia entristeciendo está la noche, que las nubes en derroche tristemente veo
03:24pasar. Nos conmovió que un hombre del litoral, que puso a bailar a medio país hace medio siglo,
03:33hubiera hecho esa canción que acompaña las penas de amor en las cantinas de la cordillera.
03:40En Montpós, en un patio embrujado, había un árbol que era todo un bosque. En Cartagena,
03:47cuando el calor oprime, entramos por milagro en el claustro de San Pedro Claver y sentimos
03:53de pronto una frescura vegetal de otros siglos. En Apartadó envenenaba el aire el rocío de
04:00las avionetas sobre las plantaciones. Pero en Turbo, donde el aire es más puro, se amontonaban
04:07en la playa los troncos que arrancan las tempestades en las selvas del sur, en el Chocó, y que el
04:14atrato arroja a la arena mientras sigue llenando el golfo de agua dulce.
04:20En la noche, en un cuarto de hotel, sentí que un cataclismo despedazaba el mundo, pero
04:26era sólo un trueno en esa región donde se acercan los océanos.
04:31En Montería, junto al Sinú, salvados por los árboles del calor de las calles, pasear es tan
04:37hermoso como en el malecón de Río Hacha. Abajo de Santa Fe, donde es más ancho el Cauca, uno se
04:44siente parte de ese tejido de cables y maderas que los automóviles recorren lentamente mientras
04:51el puente tiembla sobre el abismo. En Sopetrán buscamos astromelias porque un verso de Barbajacov
04:57las promete. En Jericó, en la cantina llena de viajeros, empezamos cantando tangos viejos,
05:06más tarde llegan canciones de todas las edades y ya a las tres de la mañana no hay nadie que
05:11no cante.
05:13Por el parque de Arma vimos pasar a un muchacho que llevaba semanas con su morral a la espalda,
05:19recorriendo sólo, por placer, las montañas. En Salamina, un viejo arriero que nos oía hablar
05:26en el café nos reveló que había recorrido con sus mulas todos esos caminos que hace un
05:31siglo y medio hicieron los colonos. En Chipre, en Manizales, una saga de bronce hace vivir
05:39los heroísmos y las penalidades de los aventureros que hicieron habitable esa selva. No hablo de esas
05:47ciudades donde he nacido y muerto tantas veces, de Cali o Medellín, de Ibagué o Pereira, de Bogotá
05:54o Popayán, sino de los remansos que Colombia brinda por todas partes, porque hoy tengo nostalgia de
06:02Colombia. De las palmas del Cocora, de los bosques de Chinácota, del colegio de la Hondura en el Dovio,
06:10de esa casa antigua llena de niños frente al lago Calima en Darién, de los cielos del Cabo de la
06:16Vela,
06:17de las casas de Cardones y el viento que zumba por el desierto, de la noche en Cartago, de Sevilla
06:24en la
06:24voz de Óscar Peláez, de un mar enrojecido que yo miraba a solas en una tarde de mi adolescencia,
06:32cuando una lancha que venía de ladrilleros me trajo de repente a Silvio y a Sara María y una
06:38noche de vino y canciones. Del fulgor incesante del faro del catatumbo al que llegamos guiados
06:45por el relámpago en un viejo automóvil que parecía una barca por la selva. De la visión del llano desde
06:52la
06:52carretera vieja a Villavicencio, un mar para los ojos y para el alma. De las bongas viejísimas de
06:59San Pedro Alejandrino, de los cormoranes entre Barranca y el Banco, de la chalupa llena de gentes
07:06del río, de un par de versos que se vuelven recuerdos físicos, que partía del banco viejo
07:12puerto a las playas de amor en Chimichagua. La vista de las crestas caprichosas de la hoz de Minamá,
07:21con nubes enredadas en sus faldas desde los maizales de mercaderes. De una noche en la unión
07:28ante una gran fogata en la casa que fue de Aurelio Arturo. De un parque de Tuluá donde se recuerda
07:35a
07:35los muertos. De las flores con música de Santa Helena. De la memoria del río en una casa de onda.
07:44De las cavernas
07:45limadas por el agua en el paso más estrecho del Magdalena y los conjuros de piedra de San Agustín.
07:53Nostalgia de los altos de Puente Rojo viendo titilar las ciudades del valle. De los siete
07:59cueros morados, de las montañas, de los guaduales y los carboneros, del color azafrán de los cámbulos,
08:08del samán imposible de Santander de Quilichao. Del nevado del Huila visto desde Pichindé y del
08:16nevado del Tolima que se deja ver de muy pocos. De una cascada vista desde el alto del cielo. De
08:24los
08:24abismos de Murillo, de Cerro Bravo y de Guayacanal. De las canoas lentas de Ambalema que en las canciones
08:31llevan amantes fugitivos. De los caminos de selva de Puerto Nariño. De las muchas Colombias que no
08:40están todavía en la memoria.
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