00:02Volver a los orígenes para rescatar el Yogo Bonito. Es la misión del club de fútbol Palmeiras de
00:09Brasil en esta cancha rústica de Sao Paulo. Desde hace seis años, las divisiones infantiles
00:15del bicampeón de la Libertadores recorren las favelas y barrios para visitar potreros
00:20o peladeros, como se les conoce a los campos de fútbol improvisados y de mala calidad.
00:26Tenemos un gran objetivo general, que es rescatar la pedagogía de la calle, del fútbol callejero,
00:36a través de estímulos por los cuales ellos tienen la libertad de jugar, de poder desarrollarse
00:44individualmente sin presión de un entrenamiento. Con esa iniciativa, Palmeiras pretende potenciar
00:52la habilidad de sus futuros futbolistas al emular formaciones similares a las que tuvieron
00:57grandes leyendas del balompié, que suelen atribuir parte de su picardía y talento al
01:02aprendizaje barrial. Varias figuras han alertado sobre la robotización del deporte, debido a
01:08que muchos jóvenes aprenden fútbol en academias y no en el barrio como en la vieja escuela.
01:17Es muy divertido, porque normalmente jugamos en el campo y aquí es muy difícil, porque
01:23el balón se resbala. Hay una diferencia muy grande entre el campo y aquí, y desarrollamos
01:28personalidad, porque si juegas bien aquí, te desenvuelves en el campo.
01:34Los jóvenes también se foguean con equipos de las comunidades.
01:39Hay mucha gente que no tiene oportunidades, que comienzan en el potrero. Un ojeador los
01:46descubre y los lleva al césped.
01:50Entre pantalones rotos y raspones en la tierra, los jóvenes ponen la técnica y mantienen con
01:56vida el estilo futbolístico insignia de Brasil. Según los entrenadores, también cobran conciencia
02:02de su privilegio y ponen los pies en el suelo.
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